San Lucas, médico

San Lucas médico

Atribuido a Juan de Sevilla (fl.1401-1435). San Lucas
Museo del Prado. Madrid

El 18 de octubre se celebra en España y otros países la festividad de San Lucas, patrón de los médicos y de los estudiantes de Medicina.

Lucas, al que San Pablo -su maestro en la fe de Cristo– llamó “el médico amado” (1Col 4:14), era de origen griego, natural de Antioquía (en la Turquía actual) que en aquel tiempo formaba parte del Imperio Romano. Su formación médica helenística queda patente -según sus historiadores- en sus escritos conocidos, el tercer Evangelio sinóptico y los Hechos de los Apóstoles. Se dice que también fue pintor, y que llegó a retratar a la Virgen María. Por eso, en la iconografía del santo patrón de los médicos no es raro verle representado, además de con sus atributos como evangelista (el toro, fundamentalmente) como pintor de la Virgen. Médico, escritor, historiador y pintor, se le puede considerar, por tanto, como uno de los primeros médicos humanistas de los que tenemos noticia.

Sin embargo -como han hecho notar el profesor Bureo Dacal y la profesora López Campuzano– “la representación iconográfica de San Lucas como profesional de la medicina es muy escasa.” Por eso, me parece de especial interés la obra que encabeza esta entrada, una pintura al temple sobre tabla, de 161 x 155 centímetros, perteneciente al Museo del Prado, atribuida -aunque no con certeza absoluta- a Juan de Sevilla. La valoración artística de esta tabla goticista que se asoma a un Renacimiento incipiente me gustaría que la hicieran los expertos en arte que se asoman a este blog. Pero, desde el punto de vista médico, no debo dejar de llamar la atención sobre el acto que representa. No es un milagro, como ocurre en tantos y tantos cuadros de “santos médicos”. Aquí San Lucas, utilizando el instrumental quirúrgico que aparece sobre la mesa de trabajo, atiende a los pacientes de su consulta, y lo vemos curando a uno de ellos con esmero -más aún- con amor. Porque, como decía el profesor Laín Entralgo, el acto médico “…es un acto de amor.”(1)

En 1958, la escritora anglo-americana Taylor Caldwell publicó la novela Dear and Glorius Physician, que en español se titularía Médico de Cuerpos y Almas, con Lucas como protagonista. Son más de setecientas páginas, pero merecen leerse.

Buscando información para esta entrada encontré un post sobre San Lucas en el magnífico blog de la doctora Renata Calheiros Viana: Arte Médica. Te lo recomiendo.

Referencias bibliográficas

(1) LAÍN ENTRALGO, Pedro (1964): La relación médico-enfermo. Historia y teoría. Madrid, Revista de Occidente: 25.

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Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad

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Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: “No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”.

(Lc 2,1-14)

Así narraba el nacimiento de Jesús el evangelista San Lucas, a quien San Pablo llamó “el querido médico” en su carta a los Colosenses (Col 4,14). Mucho tiempo después, en el siglo XVII, el sevillano Bartolomé Esteban Murillo pone en color sobre el lienzo -casi literalmente- las palabras de su patrón (Lucas es el patrón de médicos y pintores), salvo que convierte al “ejército celestial” en inocentes angelitos y añade las figuras del buey y la mula, que no aparecen en el relato del evangelista, pero que ya formaban parte de la tradición.

Con este cuadro de Murillo (de quien, por cierto, se cumplen en estos días 395 años de su nacimiento, y sobre quien estoy preparando una serie de entradas dedicadas a la relación de su obra con la medicina) quiero felicitar estas fiestas a todos y cada uno de los que honran este blog con su presencia. Unas fiestas cuyo único sentido es celebrar aquel humilde nacimiento, a partir del cual, buena parte del mundo cuenta los años de nuestra era.

Y como en este blog la música es parte importante, uniré a la felicitación ese villancico que no por ser el más conocido a nivel mundial deja de emocionarme cada vez que lo escucho, ese que compusieron en alemán, a principios del siglo XIX, el sacerdote austriaco Joseph Mor y el maestro de escuela y organista Franz Xaver Gruber… y que hoy sigue cantándose en todos los idiomas.

¡FELIZ NAVIDAD!