La duquesa fea

La duquesa fea

Hace tiempo que tenía pensado comentar un retrato sorprendente desde el punto de vista médico (si es que refleja la realidad y no se trata de una pintura satírica, de una caricatura): La duquesa fea, que el pintor flamenco Quentin Massys realizó hacia el año 1513 y se encuentra actualmente en la National Gallery, de Londres. Pero cuando estaba actualizando la bibliografía sobre el cuadro descubrí que, recientemente, ya había escrito sobre el mismo en su blog alguien que, sin duda, lo explica mucho mejor de lo que podría hacerlo, el Doctor Xavier Sierra. En consecuencia -espero que el Doctor Sierra no se moleste por ello- me limitaré prácticamente a copiar la mayor parte de su artículo:

“Quentin Massys (1466-1530) fue un pintor que aunó la tradición flamenca con las nuevas corrientes del Renacimiento Italiano. Realizó importantes obras de tema religioso (Cristo presentado al pueblo, La Virgen con el niño) y también profano (El cambista y su mujer) en las que destaca la minuciosidad de su pintura.

La duquesa fea o Retrato de una vieja grotesca es una obra inquietante que desconcierta al espectador. El tono satírico y provocador de la obra, el estilo caricaturesco, no parecen en principio muy acordes con las corrientes artísticas del siglo XVI en el que fue pintado, y tiene algo difícil de explicar que nos remite más bien al arte contemporáneo. Algunos autores creen que esta obra fue realizada para ilustrar el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, que era amigo de Massys.”

Quentin Massys (1466-1530). "La duquesa fea" (c.1513). Óleo sobre madera de roble. 62,4 x 45,5 cm. National Gallery. Londres.

Quentin Massys (1466-1530). “La duquesa fea” (c.1513). Óleo sobre madera de roble. 62,4 x 45,5 cm. National Gallery. Londres.

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“Massys deja en esta obra varias pistas para explicar el retrato. En el cuadro aparece una mujer vieja (también por este nombre es conocida la obra) ataviada con indumentaria totalmente pasada de moda en aquel momento (es un vestido y un tocado de cuernos propio de principios del siglo XV) y con un escote que deja entrever un pecho arrugado y fláccido. Se trata de una mujer de edad, evidentemente. Sostiene con sus manos deformadas un capullo de rosa roja entre sus dedos, un símbolo que era propio de las mujeres que buscaban pretendientes.

Pero lo que más llama la atención del retrato es su cara, deformada por una frente muy prominente, y una nariz aplastada, algo simiesca. Massys combina estos elementos con una clara intención satírica, la de la mujer fea y vieja que aún no se ha librado de la lascivia.

Pero, ¿es todo sátira en la obra de Massys? ¿un mero símbolo? ¿o nos remite a un personaje real que se toma de ejemplo para hacer aún más cruenta la sátira? La aparición de un dibujo de Leonardo da Vinci representando al mismo personaje nos induce a creer que se trata de un personaje que realmente existió. Durante mucho tiempo se sostuvo la teoría de que Massys copió a Leonardo, pero todo parece indicar que fue al revés. No es del todo extraño, ya que Leonardo, estaba muy interesado en la representación de la fealdad en el arte.”

Leonardo da Vinci. "Cabeza grotesca"

Leonardo da Vinci. “Cabeza grotesca”

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“Michael Baum, profesor emérito de Cirugía de la Universidad de Londres y su discípulo Christopher Cook, han estudiado a fondo este retrato. El personaje representado presenta una clara deformación de la zona frontal y arcos superciliares, que le produce una frente ancha, abombada y prominente. También presenta una mandíbula aumentada, un labio superior más ancho de lo normal y hundidos hacia el interior, lo que puede revelar una ausencia de dientes. La nariz está empujada hacia arriba. Además presenta claras deformidades en las manos, con las articulaciones engrosadas. La ancha clavícula de la mujer completa el cuadro clínico. Todos estos síntomas son compatibles con una osteítis deformante, también conocida como enfermedad de Paget. Esta posibilidad ya había sido apuntada en 1989 por Jan Dequeker, reumatólogo de la Universidad de Lovaina.*

Esta enfermedad suele afectar más frecuentemente al fémur y a la pelvis, pero en este caso las alteraciones asentaron en la cara. El resultado fue un aspecto grotesco en una persona que en su juventud debió presentar un aspecto normal, probablemente bello. La enfermedad transformó su cuerpo y su aspecto, probable motivo de que fuera tomada como ejemplo de la fugacidad de la juventud y del amor carnal por Massys.

Como consecuencia de su mal, la infortunada duquesa también debió sufrir dolores de cabeza y alteraciones de la hipófisis, que explicarían la importante alopecia que está bien patente en el retrato, y algunos rasgos de androgenización.

Además, y al margen de lo anterior, presenta un pequeño tumor cutáneo en la mejilla derecha, probablemente un nevus intradérmico o nevus de Miescher.

La osteítis deformante fue descrita por el cirujano británico Sir James Paget en 1876 (en tiempos de la duquesa era una enfermedad todavía no bien conocida). Se trata de una enfermedad inflamatoria no metabólica del tejido óseo. Actualmente se interpreta como una neoplasia benigna del tejido óseo que conlleva un alto riesgo de aparición de un osteosarcoma agresivo. La principar característica de esta enfermedad es un aumento de resorción y de la formación de hueso. En su fase precoz, predomina la reabsorción, por lo que se pierde densidad ósea. Más tarde, se forma hueso nuevo, que produce las deformidades hipertróficas generalizadas que se observan clínicamente. La afectación craneofacial conlleva frecuentemente sordera (por compresión del VIII par craneal), cefaleas, epífora (lagrimeo continuo), y dolores neurálgicos.

Nos queda la difícil empresa de identificar al personaje. Algunos la identifican con Margarete Maultasch, condesa del Tirol, famosa por su fealdad, aunque este personaje vivió algunas décadas antes, lo que hace improbable que hubiera sido retratada varias veces por diferentes artistas de la misma época. Lo que sí es cierto es que el personaje de La duquesa fea de Massys inspiró, años después a John Tenniel para ilustrar el personaje de la duquesa al ilustrar Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll (1865).”

John Tenniel, se inspiró en La duquesa fea de Massys para  imaginar la duquesa de Alicia en el País de las maravillas (1865)

John Tenniel, se inspiró en La duquesa fea de Massys para
imaginar la duquesa de Alicia en el País de las maravillas (1865)

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Existe otro grabado, realizado por Wenceslaus Hollar (quien se dice que se inspiró en Leonardo aunque a mí me parece más cercano al retrato de Massys puesto que no le falta ni la flor en la mano a la señora) conocido como Rex et Regina de Tunis o “Dos cabezas deformadas detrás de una pared“, donde también podemos ver una imagen muy similar.

Wenceslas Hollar. "Rex et Regina de Tunis"

Wenceslas Hollar. “Rex et Regina de Tunis”

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Finalmente, el Doctor Sierra concluye:

“Al volver a observar este cuadro, nos volverá a asaltar la inquietud provocada por el contraste entre la belleza y la fealdad, la juventud y la vejez, la virtud y el vicio, la salud y la enfermedad. Los contrastes extremos, que fueron la probable intención satírica de su autor y que son, en definitiva, los polos opuestos entre los que fluctúa nuestra vida.”

Quentin Massys (1466-1530). "La duquesa fea" (c.1513). Óleo sobre madera de roble. 62,4 x 45,5 cm. National Gallery. Londres.

Quentin Massys (1466-1530). “La duquesa fea” (c.1513). Óleo sobre madera de roble. 62,4 x 45,5 cm. National Gallery. Londres.

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Nota

*El artículo del Doctor Dequeker se puede ver completo pulsando sobre el siguiente enlace: “Paget’s disease in a painting by Quinten Metsys (Massys)“, publicado en el British Medical Journal a finales de 1989. Así como, pulsando sobre el siguiente, la réplica del Doctor Pankaj Sharma, del London Hospital, como “Carta al Director” en la misma revista, proponiendo la acromegalia en vez de la enfermedad de Paget como causa más probable de las deformidades de la duquesa fea.

Agradecimiento

Al Doctor Xavier Sierra por su trabajo. Se puede acceder al artículo completo pulsando sobre “La duquesa fea“. Pero recomiendo una visita tranquila al blog:

Un dermatólogo en el museo

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Los ciegos de Bruegel

Los ciegos de Bruegel

Algunos amigos de facebook andan entretenidos en algo que me pareció divertido. Consiste en que uno de ellos publica una obra de arte con un breve comentario sobre la misma y avisa que, a quien le ponga un “me gusta”, le indicará el nombre de un pintor para que elija una de sus cuadros y lo comente también… Yo puse mi “me gusta” a la pintura que había comentado una amiga y cuando -para seguir el juego- ella me propuso el nombre de Pieter Bruegel, no caí yo en preguntarle -la verdad sea dicha- si se refería a Pieter Bruegel el Viejo (c.1525/1530-1569) o a Pieter Bruegel el Joven (1564-1638). Lo primero que pensé entonces fue: “Bueno… empezaaré por “el Viejo”, a quien se le conoce así por ser el padre del “Joven” (y no por su edad, porque el pobre murió “en la flor de la vida” -como he leído en alguna parte- alrededor de los cuarenta años de edad; mientras que el hijo, “el Joven”, en cambio, falleció el año que cumplía los 74 de edad.

Estaba, pues, dedicado a seleccionar un cuadro del fundador de una de las principales dinastías de pintores flamencos de los siglos XVI y XVII, cuando -ignorante de mí- me pregunté: “¿Y no habrá un cuadro que pintaran entre los dos, padre e hijo?”. Bastó pararme un momento a comprobar fechas de nacimiento y muerte de ambos para darme cuenta de que eso era imposible, porque “el Joven” cumplía tan solo 5 añitos cuando murió su papá. Pero, mire usted por donde, resulta que hay un cuadro por lo menos -precisamente uno de los que más me interesan personalmente, por su relación con la medicina- que el padre pintó en 1568, un año antes de fallecer (y que actualmente se encuentra en el Museo di Capodimonte, en Nápoles) que el hijo copió posteriormente, en fecha que no he podido determinar. Y la copia es tan buena que cuesta encontrar las diferencias. Me refiero al cuadro conocido como “La parábola de los ciegos”, o también como “El ciego guiando a otros ciegos”, “Ceguera”, o incluso “Ciegos de Nápoles”. Los Bruegel nos muestran a seis ciegos que caminan unos detrás de otros. El guía que les precede, ciego también, cae a un río. El siguiente ciego se tambalea por encima del primero. El tercero, asido al segundo, sigue a los anteriores. Los que van detrás no saben aún lo que está pasando, pero se da por hecho que acabarán cayendo también. La pintura se basa en el Evangelio, cuando dice Jesús refiriéndose a los fariseos: “Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo” (Mt 15:14).

Veamos primero la versión original de Pieter Bruegel el Viejo:

Bruegel El Viejo Parábola de los ciegos

A continuación la copia de Pieter Bruegel el Joven (el tono de la pintura me parece más un problema de reproducción de la imagen que otra cosa). ¿Aprecias las diferencias?

Pieter_Breughel_el Joven-_Gleichnis_von_den_Blinden

Y podemos ver también en detalle a algunos de los ciegos (primero el segundo, y luego los ciegos tercero, cuarto y quinto):

Segundo ciego

Ciegos 3 4 y 5Lógicamente, no haré una valoración técnica ni artística de estas sobras (sobre las que existe amplia información en Internet) porque no estoy capacitado para ello. Tampoco lo estoy -lo reconozco- para exponer debidamente su interés médico, fundamentalmente oftalmológico; pero, para ello, cuento con los estudios realizados por distintos especialistas y, en concreto, con un artículo publicado el año 2011, en los Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología, por Santos-Bueso, Sáenz-Francés y García-Sánchez, de donde transcribo lo siguiente:

“En varios de los seis ciegos puede identificarse distinta afección ocular. El primer ciego ya ha caído al río arrastrando en su caída al segundo. En este segundo ciego, se aprecia enucleación bilateral. Podría tratarse de un traumatismo por una pelea o accidente, o muy posiblemente por la costumbre de sacar los ojos de los nobles vencidos en las guerras. El tercer ciego presenta un leucoma corneal en su ojo derecho y el cuarto ciego, una ptisis bulbi grave. El quinto ciego oculta sus ojos con un gorro, imagen representada de forma recurrente por Bruegel en otras obras. El sexto ciego presenta dos cataratas hipermaduras evidentes. En definitiva se trata de una obra extraordinaria en la que puede identificarse la afección ocular de los ciegos que la componen.”

Referencia

Santos-Bueso E, Sáenz-Francés F, García-Sánchez J. Patología ocular en la obra de Pieter Bruegel el Viejo (I). El ciego guía de ciegos (La parábola de los ciegos). Arch Soc Esp Oftalmol, 2011;86(7):232-3. [Disponible en: http://www.oftalmo.com/seo/archivos/maquetas/2/5F328179-C890-C5C9-EB0E-000075AFFA12/articulo.pdf; consultado el 3 de enero de 2011].

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

Como cada año, y espero que sean muchos para todos nosotros, en estas fechas se conmemora un hecho tan trascendental en la historia de la Humanidad como para que buena parte de ella lo considere el inicio de nuestra era. Son fechas en las que nos deseamos salud, amor y paz. Y a mí me gusta hacerlo con una imagen en la que, junto al recién nacido, aparecen como pastorcillo o angelito unos niños que parecen ser muy especiales…

Follower of Jan Joest of Kalkar (Netherlandish, active about 1515), The Adoration of the Christ Child

Sobre el cuadro, sobre por qué es posible que ese angelito que se ve a la izquierda de la Virgen -y puede que también el pastorcito que aparece arriba, en el centro- sean tan especiales, no les digo más… seguro de que lo han adivinado. Sí adjunto algunos enlaces de interés sobre el tema, a continuación:

The Metropolitan Museum of Art: The Adoration of the Christ Child

Confessions of the Chromosomally Enhanced: Down syndrome despicted in Renaissance Art

Down with Date: A Brief History of Down Syndrome, part 2: Before John Langdon Down

Francisco Doña: ¿Aparecen un ángel y un pastor con síndrome de Down en una pintura flamenca del siglo XVI sobre “La Adoración del Niño Jesús?

En una ocasión como ésta no puede faltar la música, y en este blog lo hacemos con la canción que compusieron el sacerdote austriaco Joseph Mohr y el maestro de escuela y organista Franz Xaver Gruber, interpretada por primera vez el 24 de diciembre de 1818 en la iglesia de San Nicolás de Obendorf (Austria): Stille Nacht, heilige NachtNoche de paz, noche de amor… En la actualidad, no se interpreta exactamente igual que entonces; aunque no creo que la emoción que produce sea muy distinta…

¡FELIZ NAVIDAD!

Yael mata a Sísara

Artemisia Gentileschi 1620

Artemisia Gentileschi (1593-1656)

Sísara, el general cananeo ha sido derrotado por las tropas israelitas comandadas por Barac, y acude a esconderse, confiado, a la tienda de Yael, una nómada no israelita cuyo marido (al que parece no tener muy en cuenta) ha establecido alianza con los cananeos. Sísara, agotado, le pide agua y cobijo. Yael le da leche, lo acuesta, lo cubre… y le clava en las sienes una estaca de las que servían para sujetar la tienda. Se cumple así la profecía de Débora, la profetiza y juez que había llevado a los israelitas a la batalla. El enemigo no muere por la espada de Barac sino a manos de una mujer…”

Encontramos esta historia que tanto ha atraído a pintores de todos los tiempos, pero sobre todo en el Renacimiento y el Barroco, en los capítulos 4 y 5 del Libro de los Jueces, en la Biblia. Ciertamente habría mucho que hablar sobre este tema que se iniciaba en la entrada anterior, a modo de juego, y al que tan amable como acertadamente han respondido algunos muy estimados amigos; habría que hablar, sobre todo, desde el punto de vista ético… por la actitud engañosa de la protagonista. Pero, como complemento a esa entrada, simplemente traigo ahora parte del texto al que hemos hecho referencia; algunos ejemplos -sólo una pequeña muestra- de los muchos cuadros que existen sobre el tema (como en todos se repite el momento en que Yael mata a Sísara solamente se menciona el nombre del pintor, o la pintora, como es el caso de la gran Artemisia Gentileschi, cuya obra da inicio a esta entrada, y famosa por su impresionante representación de la muerte de Holofernes a manos de Judith… es decir, una experta en la materia); y finalmente un enlace que me ha parecido de interés para quienes quieran saber más sobre el tema.

“Sísara huyó a pie hasta la tienda de Yael, esposa de Jéber, el quenita, pues había paz entre Yabín, rey de Jasor, y la casa de Jéber, el quenita. Yael salió al encuentro de Sísara y le dijo: ‘Acércate, mi señor, acércate a mí, no temas’. Entró en su tienda y ella lo tapó con una manta. Él le pidió: ‘Por favor, dame de beber un poco de agua, pues tengo sed’. Ella abrió el odre de leche, le dio de beber y lo tapó de nuevo. Él le dijo: ‘Ponte a la puerta de la tienda, y si viene alguno y te pregunta: ¿hay alguien aquí?, le responderás: no hay nadie’.

Yael, esposa de Jéber, agarró una estaca de la tienda y tomó el martillo en su mano, se le acercó sigilosamente y le clavó la estaca en la sien hasta que se hundió en la tierra. Y él, que estaba profundamente dormido y exhausto, murió. Entre tanto, Barac venía persiguiendo a Sísara. Yael salió a su encuentro y le dijo: ‘Ven y mira al hombre que buscas’. Entró en la tienda: Sísara yacía muerto con la estaca en la sien.”

[Jue 4: 17-22]

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Palma el Joven (1548-1628)

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Felice Ficherelli (1605-1660)

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Gregorio Lazzarini (1655-1730)

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Jacopo Amigoni (1682-1752)

Francesco Trevisani 1656 1746 Jael y Sísara

Francesco Trevisani (1656-1746)

Para quien le interese saber más sobre el tema, dejo a continuación un par de enlaces que -en mi modesta opinión- pueden servir como fuente de conocimiento y reflexión:

EFETA: Débora y Yael

Isabel Gómez-Acebo: Débora y Yael

Los primeros casos conocidos del síndrome de Ambras

Petrus Gonsalvus, by anonymous

Retrato de autor anónimo. Petrus Gonsalvus (c.1580)
Óleo sobre lienzo. 190 x 80 cm.
Kunsthistorisches Museum. Viena

Sólo han pasado veinte años desde que Baumeister y colaboradores (1), en 1993, describieran por primera vez el síndrome de Ambras, una rara variante (el número de casos documentados en la literatura médica no llega a los cincuenta) de hipertrosis universal congénita, cuya causa es una alteración genética del cromosoma 8(2); aunque el epónimo hace referencia a una serie de pinturas datadas en el último tercio del siglo XVI, que se encontraban en el castillo austríaco del mismo nombre: el castillo de Ambras.

El síndrome de Ambras se caracteriza porque las personas afectadas presentan un vello largo, coloreado y grueso en todas las zonas pilosas de su cuerpo; especialmente abundante en la cara, orejas y hombros. En algunos casos puede haber dismorfismos, que afectan principalmente a los huesos faciales, dientes y dedos (polidactilia). Pero no hay alteraciones endocrinológicas ni en la capacidad intelectual.

La primera persona con síndrome de Ambras de la que ha quedado testimonio histórico se llamaba Pedro González (más conocido con su nombre en latín Petrus Gonsalvus), un canario nacido en la isla de Tenerife, en 1537. Siendo niño todavía, le llevaron desde su isla a la corte de Enrique II de Francia. Se dice que el mismo rey se dio cuenta de que el pequeño “sauvage” no tenía “un pelo de tonto” -nunca mejor dicho- y le procuró una esmerada educación (aprendió latín y otras lenguas europeas). Luego lo destinó a su servicio en la mesa, nombrándole “sommelier de boca del rey”, y dispuso para él una renta anual de 240 libras, una cantidad nada despreciable en la época.(3)

A la muerte de Enrique II, Petrus Gonsalvus fue “regalado” a Margarita de Austria, hija de Carlos I de España, duquesa de Florencia, duquesa de Parma y, por entonces, gobernadora de Flandes. En esa época, Petrus Gonsalvus se casa con una bella joven, Catherine, con la que tuvo seis hijos. Cuatro de ellos heredaron la enfermedad de su padre, lo cual es sorprendente dada la escasísima frecuencia con la que se presenta.

No nos puede extrañar que los médicos de la época se mostraran enormemente interesados por la familia Gonsalvus. Se sabe que fueron estudiados por Ambroise Paré, el gran cirujano francés, autor -entre otros muchos- de un famoso libro sobre “monstruos y prodigios“. También fueron estudiados por el profesor de la Universidad de Basilea, Felix Plater. Pero los estudios más conocidos sobre los Gonsalvus fueron obra de Ulisse Aldrovandi, de Bolonia, autor de la más célebre Monstruorum Historia de la época.

Más que para ilustrar las obras científicas, para satisfacer la curiosidad de monarcas y aristócratas, la familia Gonsalvus fue retratada por diversos artistas. El primero fue un pintor cuyo nombre desconocemos, que realizó cuatro cuadros: el padre, la madre y dos de sus hijos, una niña y un niño. Todo indica que fue un encargo de Fernando II, archiduque de Austria y conde del Tirol, un auténtico y peculiar mecenas de las artes y las ciencias, para la “colección de curiosidades” que creó en el ya citado castillo de Ambras (origen del epónimo). Estas pinturas se encuentran, en la actualidad, en una de las salas del Kunsthistorisches Museum de Viena. Y uno de esos cuadros, el que nos muestra al padre de familia, es el que da inicio a esta entrada. Sobre las pinturas de Ambras, Alberto Manguel (que las fecha “con toda probabilidad después de 1576”) escribe:

“Con la excepción de la madre, que posa contra un fondo de terciopelo negro, cada miembro de la familia [el padre, la hija, a la edad de cinco o seis años, y su hermano menor, de dos o tres años] está pintado contra una roca o gruta; llama la atención el contraste entre sus rostros animales, rasgos de la naturaleza agreste, y sus elegantes trajes, emblemas de la civilización”.(4)

En 1580, probablemente, Dirk de Quade van Ravestyn(5) pintó a los Gonsalvus para el melancólico emperador Rodolfo II quien, enclaustrado en su palacio de Praga, había reunido en torno suyo a muchos de los mejores artistas y estudiosos de la época para que le llevasen imágenes del mundo exterior. Dos años más tarde, en 1582, el pintor Joris Hoefnagel utilizó las pinturas de Ambras como modelo para dibujar a los Gonsalvus por parejas (los padres y los hijos) en dos óvalos para un álbum… La ilustración que nos muestra a Petrus y a su bella esposa es la que vemos a continuación:

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Joris Hoefnagel (1542-1600)
Ilustración que representa a Petrus Gonsalvus y a su esposa (1582)

En 1585 la familia Gonsalvus se encuentra en Parma, en la corte de los Farnesio, con Margarita de Austria. Ese mismo año la extraordinaria pintora Lavinia Fontana retrató a la hija de Petrus y Catherine, a la que llaman Tognina o Antonietta, cuando tenía unos doce años de edad. La niña se había convertido en un “regalo” para la marquesa de Soragna, como queda patente en el papel que nos muestra mientras sus ojos, desafiantes pero serenos, se clavan en nuestra mirada…

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Lavinia Fontana (1552-1614). Tognina Gonsalvus (1585)
Óleo sobre lienzo. 57 x 46 cm.
Museé du Château du Blois

Referencias bibliográficas

(1) BAUMEISTER, F. A. et al. (1993): “Ambras syndrome: delineation of a unique hypertrichosis universalis congenita and association with a balanced pericentric inversion (8) (p1 1.2; q22)”. Clin. Genet. 44, 3: 121-128.

(2) Para una mayor información médica sobre el síndrome de Ambras, V.: RASHID, R. M. y WHITE, L. E. (2007): “A hairy development in hypertrichosis: a brief rewiev of Ambras syndrome”. Dermatol. Online J. 13, 3: 8 [Disponible en: http://escholarship.org/uc/item/542884mc; consultado el 16 de septiembre de 2013].

(3) GARCÍA BLANCO, J. (2013): “Petrus Gonsalvus, un hombre lobo en las cortes europeas”. [Disponible en: http://es.noticias.yahoo.com/blogs/arte-secreto/petrus-gonsalvus-un-hombre-lobo-en-las-cortes-122733391.html; consultado el 16 de septiembre de 2013].

(4) MANGUEL, A. (2002): Leyendo imágenes. Una historia privada del arte. Bogotá, Norma: 111. [Disponible en: http://books.google.es/books?id=8xoBPt4ACJQC&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false; consultado el 16 de septiembre de 2013].

(5) TELLES, N. A. (2006): As belas e as feras. [Disponible en: http://www.tanianavarroswain.com.br/labrys/labrys10/livre/belafera.htm; consultado el 16 de septiembre de 2013].

Los niños que siempre sonríen: textos e imágenes sobre un cuadro de Caroto y el síndrome de Angelman

Giovanni Francesco Caroto (c. 1480-1555). "Giovane con disegno di pupazzo"(c. 1515-1520)Óleo sobre madera. 37 x 29 cm.Museo di Castelvecchio, Verona, Italia

Giovanni Francesco Caroto (c. 1480-1555). “Giovane con disegno di pupazzo”(c. 1515-1520)
Óleo sobre madera. 37 x 29 cm.
Museo di Castelvecchio, Verona, Italia

Giovanni Francesco Caroto fue un pintor veronés que floreció durante la primera mitad del siglo XVI, en pleno Renacimiento italiano. Su obra más conocida y reproducida, sin duda, es este cuadro que podemos encontrar con diversos nombres, tanto en italiano como en otros idiomas. Entre los nombres italianos se pueden citar: Ritratto di fanciullo con disegnoBambino con disegno… O Giovane con disegno de pupazzo, por el que he optado porque es el que utiliza el Museo di Castelvecchio, donde se encuentra, en la romántica y monumental ciudad de Verona. El cuadro nos muestra a un niño, casi adolescente, de cabello pelirrojo, ojos y piel claros, mirada vivaz y, sobre todo, una amplia y franca sonrisa, que se gira para mirarnos de frente mientras nos muestra orgulloso un dibujo que ha realizado, un garabato demasiado infantil para la edad que representa. Hay quien comenta, con sentido del humor, que la primera vez que vio el cuadro, al fijarse en “este escueto dibujo infantil, lineal y torpe”, pensó que algún bromista experto en photoshop había alterado la imagen original. Poca “idealización” se puede apreciar en este cuadro. Caroto reflejó la realidad de un niño, un niño de apariencia feliz y, seguramente, muy querido por la persona que encargó el retrato.

Cuatro siglos y medio después, el retrato de ese niño dio pie para que el pediatra inglés Harry Angelman (1915-1996), que lo había conocido en un viaje a Italia, publicara en 1965, en la revista Developmental Medicine and Child Neurology, tres casos de lo que inicialmente llamó puppet children (el título más utilizado del cuadro en inglés es Boy with a Puppet). Así lo explicaba el propio Angelman, en 1991, en comunicación personal al especialista en Pediatría y Genética Clínica estadounidense Charles A. Williams:

“The history of medicine is full of interesting stories about the discovery of illnesses. The saga of Angelman’s syndrome is one such story. It was purely by chance that nearly thirty years ago three handicapped children were admitted at various times to my children’s ward in England. They had a variety of disabilities and although at first sight they seemed to be suffering from different conditions I felt that there was a common cause for their illness. The diagnosis was purely a clinical one because in spite of technical investigations, which today are more refined, I was unable to establish scientific proof that the three children all had the same handicap. In view of this I hesitated to write about them in the medical journals. However, when on holiday in Italy I happened to see and oil painting in the Castelvecchio museum in Verona called ‘Boy with a Puppet’. The boy’s laughing face and the fact that my patientes exhibited jerky movements gave me the idea of writing an article about the three children with a title of Puppet Children. It was not a name that pleased all parents but it served as a means of combining the three little patients into a single group. […] This article was published in 1965 and after some initial interest lay almost forgotten until the early eighties.”

Los que no sean muy duchos en lengua inglesa pueden leer una traducción, no muy buena pero aceptable, en este enlace. Hablando de traducción, y más concretamente de traducción médica, de buena traducción médica, no quiero dejar de hacer referencia a la magnífica revista Panace@ (publicación oficial de TREMÉDICA, la Asociación Internacional de Traductores y Redactores de Medicina y Ciencias Afines), que con gran acierto dirige la Profesora Dra. Bertha Gutiérrez Rodilla, y cuyo Secretario de Redacción es mi querido amigo y compañero, el Profesor Juan V. Fernández de la Gala, autor del blog KIRCHER LANDSCAPE y alma del blog VESALIUS. Para comprobar el interés científico y humanístico de esa magnífica revista de la que hablo basta con dedicarle unos minutos al número actual de Panace@, o cualquiera de los anteriores. Fue precisamente en dicha revista donde encontré el artículo, de F. A. Navarro, que utilizo como referencia principal en esta entrada sobre el cuadro de Caroto y el síndrome de Angelman.

Como dice Navarro:

“En 1982, [el ya citado] Charles A. Williams y su colega chileno Jaime L. Frías propusieron el antropónimo Angelman syndrome para reemplazar tanto el término elegido en 1965 por Angelman, puppet children syndrome, como el utilizado en 1967 por Bower y Jeavons, happy puppet syndrome, ambos hoy en desuso por considerarse peyorativos y estigmatizantes.”

El síndrome de Angelman es un trastorno neurológico hereditario, debido a un defecto del cromosoma 15. Aunque enmarcado dentro de las llamadas “enfermedades raras” (y, por tanto, poco conocidas, no sólo por la población en general, sino por los propios médicos), su frecuencia es mayor de lo que -en principio- se pensaba (aproximadamente 1/25.000), porque muchos no están correctamente diagnosticados. Para conocer con más profundidad el síndrome de Angelman se puede consultar la página del Profesor Dr. Víctor Alejandro Gaona, o Wikipedia, que tiene un artículo muy bien construido. Aquí, siguiendo una vez más a F. A. Navarro, diremos simplemente que:

“Clínicamente se manifiesta por marcha rígida y espasmódica, microcefalia, hipotonía muscular, retraso del habla, dificultad de aprendizaje, trastornos del sueño, predisposición epiléptica y -de forma muy llamativa- boca sonriente y risa excesiva e inoportuna. Los niños con síndrome de Angelman son personas de aspecto feliz, con gran afectividad natural, gustosas del contacto humano y muy juguetonas; y en las que la mayor parte de las reacciones y estímulos físicos o psíquicos se acompañan de risa franca.”

En el día de los Reyes Magos, el día de los niños por excelencia, que es cuando se ha redactado la mayor parte de esta entrada, he querido contribuir modestamente al conocimiento del síndrome de Angelman, para que su diagnóstico se lleve a cabo lo más pronto posible y los niños que lo padecen puedan recibir cuanto la medicina y la sociedad sean capaces de ofrecerles para su mejor desarrollo personal: y que esa risa suya, constante, sea realmente feliz.

Por el día en que nos encontramos y el tema que hemos tratado, me parece oportuno concluir hoy con una jocosa interpretación de la Sinfonía de los Juguetes, de tan controvertida autoría -por cierto- puesto que se le atribuyó a Franz Joseph Haydn, a su hermano Michael, luego a Leopold Mozart (el padre de Wolfgang Amadeus) y, actualmente -como señala Massimo Pennesi– se considera que su autor fue un monje benedictino llamado Edmund Angerer que vivió en Baviera en la segunda mitad del siglo XVIII.

¡Ya vienen los Reyes Magos!

Alberto Durero (1471-1528). Anbertung der Könige (1504)Óleo sobre madera. 100 x 114 cm.Galería Uffizi, Florencia, Italia

Alberto Durero (1471-1528). Anbertung der Könige (1504)
Óleo sobre madera. 100 x 114 cm.
Galería Uffizi, Florencia, Italia

¡Ya vienen!

¡Ya vienen los Reyes Magos! Esta noche, todos a dormir temprano (hasta yo, y eso sí que es difícil). Como hemos sido buenos, seguro que algún regalo recibiremos…

Mientras tanto, aquí dejo esta Adoración de los Magos de Durero, donde el anciano, el hombre maduro y el joven, de distintas razas, le ofrecen al Niño sus regalos como Dios, como rey y como hombre… Regalos, por cierto -oro, incienso y mirra- que a lo largo de la historia han tenido (y aún tienen, en algunos casos) diferentes usos medicinales.

Entre las curiosidades del cuadro, cabe señalar que Alberto Durero se representa a sí mismo como el rey Gaspar (cosa nada extraña en este pintor del que se conservan un buen número de autorretratos). Pero me llaman especialmente la atención los insectos que aparecen en primer plano… Me pregunto si tendrían algún significado… ¿Serían un detalle especial para el mecenas que le encargó el cuadro, Federico III de Sajonia, al que llamaban “El Sabio”).

Buscando música en YouTube para esta entrada, me he encontrado con que una de las canciones más reproducidas es ésta que se puede escuchar, a continuación, del gran pianista y compositor argentino Ariel Ramírez, con letra de Félix Luna y la voz de Mercedes Sosa.

¡FELICES REYES!

¡Feliz Navidad!

Un año más, gracias a Dios, llega la Navidad y, aunque los “rafaeles simancas” de turno y otros cortos de mente como él abominen de nuestra tradición, yo no voy a dejar de felicitar a la gente que quiero, y a quien venga a este sitio, con imágenes que nos recuerdan el auténtico significado de lo que celebramos. Como aún faltan unos días hasta la Nochebuena, el 24 de diciembre, posiblemente, no será la única; pero empiezo con esta imagen, que tiene algo especial… ¿Lo ves?

Discípulo de Jan Joest van Kalkar. La Adoración del Niño Jesús (c.1515) Óleo sobre tabla. 104,1 x 71,8 The Metropolitan Museum of Art. New York

Discípulo de Jan Joest van Kalkar. La Adoración del Niño Jesús (c.1515)
Óleo sobre tabla. 104,1 x 71,8
The Metropolitan Museum of Art. New York

Yo vi este cuadro por primera vez en el muy recomendable blog de la doctora Renata Calheiros Viana, Arte Médica, y ya lo he comentado en Medicina, Historia y Arte. Sin embargo, no me resisto a utilizarlo otra vez para desearte a ti, que ahora estás aquí, todo lo mejor en esta Navidad y compartir contigo la preciosa pieza navideña que nos regaló Arcángelo Corelli.

La mano de Goltzius

Hendrick Goltzius (1558-1617). Mano derecha del autor (1588)
Dibujo a pluma y tinta marrón. 23 x 32,2 cm.
Teylers Museum, Haarlem, Holanda

Cuando era niño, Hendrick Goltz (luego latinizaría su apellido como Goltzius), sufrió una grave quemadura en su mano derecha que le causó secuelas permanentes. La mano quedó deforme e incapacitada para realizar sus funciones con normalidad. Sin embargo, a pesar de su minusvalía, Goltzius llegaría a ser uno de los grabadores y pintores holandeses más importantes de su época.

Según su amigo, el pintor, historiador del arte y poeta Karel van Mander (1548-1606), Goltzius dibujaba y pintaba con la mano izquierda; pero grababa con la derecha, porque había aprendido a sujetar el buril con más fuerza que otros artistas, desarrollando la musculatura de todo el miembro superior derecho.

Goltzius nunca dejó de prestar una atención especial a su mano lesionada, a la que representó en numerosas ocasiones, como en los cuatro estudios que podemos ver a continuación:

Hendrick Goltzius (1558-1617). Cuatro estudios de su mano derecha (c.1588/1589)
Städelsches Kuntsinstitut, Frankfurt, Alemania

Pero, ciertamente, sus limitaciones orgánicas y funcionales no impidieron que se convirtiera en uno de los artistas más renombrados de su tiempo, en el norte de Europa: y todo gracias a su tesón y a su fuerza de voluntad.

Hendrick Goltzius (1558-1617). Autorretrato (1593/94)
Dibujo coloreado con carboncillo, tizas y acuarelas
Albertina, Viena, Austria

Un siglo más tarde, al sur de Europa, el compositor veneciano Antonio Lucio Vivaldi (1678-1741) pudo dedicarse por entero a la música -para satisfacción nuestra- porque fue dispensado del ejercicio de sus funciones sacerdotales por la insuficiencia respiratoria que padecía. Disfrutemos, pues, de este In turbato mare” RV 627 y rindamos homenaje a los dos grandes maestros, el músico y el pintor.

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María Magdalena. Primera aproximación al estudio de su iconografía

“Si realizáramos una estadística sobre qué figuras y acontecimientos del cristianismo han sido representados con más frecuencia por los artistas a lo largo de los tiempos, exceptuando lógicamente a Cristo y a la Virgen, nos encontraríamos que encabezando la lista de los santos y las santas se encuentra María Magdalena: por delante de los apóstoles, por delante de los mártires primitivos y de los Padres de la Iglesia. Magdalena es una mujer muy atrayente para los artistas, porque al presentarse bajo prismas diferentes, permite una gran versatilidad a la hora de ser representada. Un pintor o un escultor no hace disquisiciones teológicas, simplemente se inspira en las fuentes que tiene al alcance de su mano para plasmar un pasaje religioso, reinterpretarlo, ciertamente a partir de su experiencia espiritual y en un contexto histórico y cultural determinado.”

Así empieza Mª Leticia Sánchez Hernández su artículo “Modelo de santidad, modelo de vida. Iconografía de María Magdalena“, publicado en la web de EFETA, Escuela Feminista de Teología de Andalucía, cuya lectura recomiendo (se puede acceder directamente pulsando sobre el título del artículo) y que a mí me servirá para iniciar el estudio que quiero dedicarle a la santa, como el cuadro de Tiziano que da inicio a esta entrada, pintado circa de 1565 y actualmente en el Hermitage de San Petersburgo, en el que se ve a la santa penitente elevando hacia el cielo sus ojos brillantes y enrojecidos por el llanto, a la entrada de la cueva donde dicen que se retiró, y con los atributos que la caracterizan: el libro, la calavera y el frasco de perfume.

Para una visión general del tema, inserto la siguiente presentación de diapositivas realizada por Ars erótica: