Felix Platter

Felix Platter

En la entrada anterior se mencionaba a un médico suizo, Felix Platter, que narraba como Enrique IV, en París, llevaba a cabo la ceremonia del “toque real” para la curación de la escrófula. La figura de ese médico era entonces absolutamente desconocida para mí. Cuando esto ocurre, la curiosidad me lleva a intentar saber más… Y no es mucho; pero algo se puede decir ahora sobre él, además de reproducir algunas de las imágenes que del mismo se encuentran en Internet.

Felix Platter (o Plater) nació el 28 de octubre de 1536 en Basilea -la tercera ciudad más importante de Suiza, al menos en la actualidad, aunque probablemente también en su época- cerca de las fronteras con Francia y Alemania, y murió en la misma ciudad el 28 de julio de 1614. Su padre era el humanista Thomas Platter, maestro en varias lenguas (Latín, Griego y Hebreo, entre otras), teórico protestante y asesor político. Su medio hermano menor, conocido como Thomas Platter el Joven, también fue médico; aunque más que por su profesión se le recuerda como autor de un “Diario” escrito entre 1595 y 1600, que es, prácticamente, un antecedente de los libros de viajes, en el que cuenta su vida como estudiante de Medicina en Montpellier y sus posteriores viajes por Francia, España, Flandes e Inglaterra. Precisamente una de las anécdotas más citadas de ese libro es que allí en Inglaterra -y en compañía de su hermano mayor, por cierto- asistieron a la representación de Julio Cesar, en el teatro The Globe, por William Shakespeare, el 21 de septiembre de 1599 “a las dos en punto”… lo cual, al parecer, ha servido a los estudiosos shakesperianos para datar esta obra.

Felix Platter estudió Medicina entre 1552 y 1557 en Montpellier, donde fue discípulo de Guillaume Rondelet, que daba gran importancia a la formación en Anatomía y Botánica. Al finalizar sus estudios en la Facultad francesa volvió a Basilea para establecer su consulta. Pronto adquirió gran prestigio profesional y fue nombrado profesor de la Facultad de Medicina y arquiatra (es decir, médico principal) de la ciudad.

Felix Platter sentado en una mesa sobre la que se ven diversos instrumentos anatómicos, junto a otros dos caballeros desconocidos, y sobre las figuras de Hipócrates y Galeno. Grabado de 1656. (C) Wellcome Images. Wellcome Library. Londres

Felix Platter sentado en una mesa sobre la que se ven diversos instrumentos anatómicos, junto a otros dos caballeros desconocidos, y sobre las figuras de Hipócrates y Galeno. Grabado de 1656. (C) Wellcome Images. Wellcome Library. Londres

Entre sus investigaciones anatómicas destacan la primera descripción de un tumor intracraneal, un meningioma, y la descripción de la contractura de la enfermedad de Dupuytren, en 1614, antes que Henry Cline con su discípulo Astley Cooper identificaran la fascia palmar como causa de la misma, en 1777, y el propio Guillaume Dupuytren describiera la enfermedad que lleva su nombre, en 1831. Sobre este tema nos habla el Profesor Fresquet en su artículo “Guillaume Dupuytren (1777-1835)“, cuya lectura recomiendo.

Grabado de Abel Stimmer, fechado en 1578, que representa al médico Felix Platter

Grabado de Abel Stimmer, fechado en 1578, que representa al médico Felix Platter

Koelbing habla del interés de Felix Platter por la oftalmología; pero de su artículo no he podido leer más que el abstract. También se le atribuye una clasificación de las enfermedades psiquiátricas que muestra su interés por la patología mental. En la web de OCD History tenemos un ejemplo de ello, con un texto sobre la “melancolía“.

Cabe añadir, finalmente, la permanente dedicación de Felix Platter, siguiendo a Rondelet, su maestro en Montpellier, a los estudios botánicos. Seguramente ésta sea la razón por la que el pintor Hans Bock der Ältere le retrató en 1584 junto a diversos frutos y una planta.

Hans Bock der Ältere (c.1550-1623/1624). Retrato al óleo del médico Felix Platter fechado en 1584. Universidad de Basilea

Hans Bock der Ältere (c.1550-1623/1624). Retrato al óleo del médico Felix Platter fechado en 1584. Universidad de Basilea

El oculista Forlenze

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Jacques-Antoine Vallin (c.1760-c.1835). Joseph Forlenze (1807). The National Gallery. Londres

 

Nada hace pensar, al mirar este cuadro, que pueda tener relación con la medicina. Sin embargo, estamos ante el retrato de un destacado cirujano de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Un cirujano a quien se puede considerar ya un auténtico especialista en oftalmología, uno de los pioneros de la especialidad: Joseph Forlenze. Quiero imaginar -imaginar tan solo, porque seguramente nunca podremos tener certeza de ello- que el hermoso paisaje, con el humeante Vesubio y el faro visto desde el Molo, el puerto de Nápoles, no sólo hace alusión a la tierra natal del oculista, sino que expresa además el beneficio que se obtiene tras la operación de cataratas -en la que era experto- al volver a disfrutar nítidamente de las maravillas que el mundo ofrece a la vista, y que la rosa que lleva en su mano derecha sería el símbolo de la delicadeza con la que Forlenze llevaba a cabo dicha operación.

En el pequeño municipio de Picerno, en la Basilicata, el 3 de febrero de 1757, cuando todavía esta región del sur de Italia formaba parte del Reino de Nápoles (y, por tanto, de la Corona española, siendo rey de Nápoles Carlos VIICarlo di Borbone se le suele llamar allí- el mismo que, a partir de 1759, reinaría en España como Carlos III), nacía Giuseppe Nicolò Leonardo Biagio Forlenza, hijo y sobrino de cirujanos-barberos. Giuseppe inició sus estudios de cirugía en Nápoles; pero luego se trasladó a Francia para ampliar su formación, y en ese país ejercería como cirujano la mayor parte de su vida, hasta su fallecimiento en París, el 22 de julio de 1833, con 76 años de edad. Por eso se le conoce habitualmente con su nombre en francés y así le llamaremos: Joseph-Nicolas-Blaise Forlenze.

En París, Forlenze fue discípulo del más importante cirujano francés de la época, Pierre-Joseph Desault, de quien llegó a ser íntimo amigo y colaborador en sus estudios anatómicos. Luego se trasladó a Inglaterra, donde pasó dos años más formándose en el St. George’s Hospital, de Londres, que dirigía otro famoso cirujano: John Hunter. Viajó también a Holanda y Alemania para aumentar aún más su formación. Y ya de vuelta en Francia se estableció en París, ejerciendo como oftalmólogo. En 1798 operaba en el Hôtel National des Invalides y en el hospital más renombrado de París, el Hôtel Dieu. Operó a ilustres personalidades, como Jean-Étienne-Marie Portalis, célebre jurista que intervino activamente en la vida política francesa, tanto en tiempos de la Revolución como de Napoleón, o el poeta Ponce-Denis Écouchard-Lebrun, a quien devolvió la vista en uno de sus ojos cegado por la catarata desde hacía doce años y quien, como corresponde a su oficio, obsequió al oculista con una oda titulada Les conquêtes de l’homme sur la nature, en la que se pueden leer los siguientes versos:

“O lyre, ne sois pas ingrate!

Qu’um doux nom dans nos vers éclate

Brillant comme l’astre des cieux!

Je revois sa clarté première;

Chante l’art qui rend la lumière;

Forlenze a dévoilé mes yeux.”

Aunque no sólo atendió a las celebridades, lógicamente. Forlenze trató en París a un buen número soldados, de los que regresaron tras la campaña de Napoleón en Egipto, que habían sufrido graves enfermedades oculares.

Por supuesto, Forlenze nunca fue uno de esos cirujanos ambulantes que ofrecían sus servicios de pueblo en pueblo, y tantas veces tenían que salir huyendo al galope por culpa de los resultados de sus intervenciones. Él tenía su prestigiosa consulta en París; lo cual no fue óbice para que, en ocasiones, fuera llamado desde el extranjero para operar, por ejemplo, al cardenal Doria. Carolina de Borbón, duquesa de Berry, italiana como él, esposa y muy pronto viuda del delfín de Francia, una mujer de interesante vida, muy bella, y posiblemente con una afectación de la vista desde su nacimiento que trataba Forlenze, hablaba maravillas del médico.

Buena prueba de su categoría profesional son sus publicaciones, entre las que destacan Considérations sus l’operatión de la pupille artificielle (1805) y Notice sur le développement de la lumière et des sensations dans les aveugles-nés, à la suite de l’operation de la cataracte (1817).

Todo esto ocurría en la Francia que, por méritos propios, ocupaba el primer puesto de la medicina mundial. Era la época de Bichat y Laënnec o Corvisart, que llevarían a la profesión a la senda de nuestra medicina científica actual… la época de grandes cirujanos, como Desault, Dupuytren o Larrey, capaces de realizar operaciones impensables cuando todavía ni la anestesia, ni la asepsia, ni el control de la hemorragia se aplicaban en cirugía. Y Francia, la inteligente Francia, no sólo honró al oculista italiano que el pintor Vallin retrató a los pies del Vesubio, en recuerdo de sus orígenes, concediéndole la Legión de Honor, nombrándole Caballero de la Orden de San Miguel y San Jorge, sino que lo hizo uno de los suyos, haciendo que Giussppe Nicoló Leonardo Biagio Forlenza haya pasado a la historia como Joseph-Nicolas-Blaise Forlenze.

Por la misma época, durante la Revolución, el Imperio y la Restauración, otro italiano de nacimiento llegaría a convertirse en uno de los principales músicos de Francia: Luigi Cherubini. Su Requiem en do menor, interpretado por una orquesta juvenil italiana que lleva precisamente el nombre del compositor, dirigida por el Maestro Riccardo Muti, rendimos homenaje a la memoria de aquel cirujano italiano que Francia adoptó como propio: el oculista Forlenze.

Los ciegos de Bruegel

Los ciegos de Bruegel

Algunos amigos de facebook andan entretenidos en algo que me pareció divertido. Consiste en que uno de ellos publica una obra de arte con un breve comentario sobre la misma y avisa que, a quien le ponga un “me gusta”, le indicará el nombre de un pintor para que elija una de sus cuadros y lo comente también… Yo puse mi “me gusta” a la pintura que había comentado una amiga y cuando -para seguir el juego- ella me propuso el nombre de Pieter Bruegel, no caí yo en preguntarle -la verdad sea dicha- si se refería a Pieter Bruegel el Viejo (c.1525/1530-1569) o a Pieter Bruegel el Joven (1564-1638). Lo primero que pensé entonces fue: “Bueno… empezaaré por “el Viejo”, a quien se le conoce así por ser el padre del “Joven” (y no por su edad, porque el pobre murió “en la flor de la vida” -como he leído en alguna parte- alrededor de los cuarenta años de edad; mientras que el hijo, “el Joven”, en cambio, falleció el año que cumplía los 74 de edad.

Estaba, pues, dedicado a seleccionar un cuadro del fundador de una de las principales dinastías de pintores flamencos de los siglos XVI y XVII, cuando -ignorante de mí- me pregunté: “¿Y no habrá un cuadro que pintaran entre los dos, padre e hijo?”. Bastó pararme un momento a comprobar fechas de nacimiento y muerte de ambos para darme cuenta de que eso era imposible, porque “el Joven” cumplía tan solo 5 añitos cuando murió su papá. Pero, mire usted por donde, resulta que hay un cuadro por lo menos -precisamente uno de los que más me interesan personalmente, por su relación con la medicina- que el padre pintó en 1568, un año antes de fallecer (y que actualmente se encuentra en el Museo di Capodimonte, en Nápoles) que el hijo copió posteriormente, en fecha que no he podido determinar. Y la copia es tan buena que cuesta encontrar las diferencias. Me refiero al cuadro conocido como “La parábola de los ciegos”, o también como “El ciego guiando a otros ciegos”, “Ceguera”, o incluso “Ciegos de Nápoles”. Los Bruegel nos muestran a seis ciegos que caminan unos detrás de otros. El guía que les precede, ciego también, cae a un río. El siguiente ciego se tambalea por encima del primero. El tercero, asido al segundo, sigue a los anteriores. Los que van detrás no saben aún lo que está pasando, pero se da por hecho que acabarán cayendo también. La pintura se basa en el Evangelio, cuando dice Jesús refiriéndose a los fariseos: “Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo” (Mt 15:14).

Veamos primero la versión original de Pieter Bruegel el Viejo:

Bruegel El Viejo Parábola de los ciegos

A continuación la copia de Pieter Bruegel el Joven (el tono de la pintura me parece más un problema de reproducción de la imagen que otra cosa). ¿Aprecias las diferencias?

Pieter_Breughel_el Joven-_Gleichnis_von_den_Blinden

Y podemos ver también en detalle a algunos de los ciegos (primero el segundo, y luego los ciegos tercero, cuarto y quinto):

Segundo ciego

Ciegos 3 4 y 5Lógicamente, no haré una valoración técnica ni artística de estas sobras (sobre las que existe amplia información en Internet) porque no estoy capacitado para ello. Tampoco lo estoy -lo reconozco- para exponer debidamente su interés médico, fundamentalmente oftalmológico; pero, para ello, cuento con los estudios realizados por distintos especialistas y, en concreto, con un artículo publicado el año 2011, en los Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología, por Santos-Bueso, Sáenz-Francés y García-Sánchez, de donde transcribo lo siguiente:

“En varios de los seis ciegos puede identificarse distinta afección ocular. El primer ciego ya ha caído al río arrastrando en su caída al segundo. En este segundo ciego, se aprecia enucleación bilateral. Podría tratarse de un traumatismo por una pelea o accidente, o muy posiblemente por la costumbre de sacar los ojos de los nobles vencidos en las guerras. El tercer ciego presenta un leucoma corneal en su ojo derecho y el cuarto ciego, una ptisis bulbi grave. El quinto ciego oculta sus ojos con un gorro, imagen representada de forma recurrente por Bruegel en otras obras. El sexto ciego presenta dos cataratas hipermaduras evidentes. En definitiva se trata de una obra extraordinaria en la que puede identificarse la afección ocular de los ciegos que la componen.”

Referencia

Santos-Bueso E, Sáenz-Francés F, García-Sánchez J. Patología ocular en la obra de Pieter Bruegel el Viejo (I). El ciego guía de ciegos (La parábola de los ciegos). Arch Soc Esp Oftalmol, 2011;86(7):232-3. [Disponible en: http://www.oftalmo.com/seo/archivos/maquetas/2/5F328179-C890-C5C9-EB0E-000075AFFA12/articulo.pdf; consultado el 3 de enero de 2011].