David “curando” a Saúl con música

David “curando” a Saúl con música

La referencia histórica más antigua que conozco sobre el uso terapéutico de la música se encuentra en la Biblia, en el Primer Libro de Samuel:

El espíritu del Señor se retiró de Saúl. Y un mal espíritu comenzó a atormentarlo por mandato del Señor. Los servidores de Saúl le dijeron: “Vemos cómo te está atormentando un mal espíritu de Dios. Ordene nuestro señor a sus servidores buscar un hombre que sepa tañer la cítara. Y cuando venga sobre ti el mal espíritu de Dios, tañerá con su mano y te vendrá bien”.
Saúl ordenó a sus servidores: “Buscadme un hombre diestro en el tañer y traédmelo”. Uno de los criados dijo: “Conozco a un hijo de Jesé, el de Belén, que sabe tañer; además es fuerte, valiente y hombre de guerra, juicioso en el hablar y de buena presencia. El Señor está con él”.

[Saúl hizo que trayeran a David junto a él]

Y cuando venía el espíritu de Dios sobre Saúl, cogía David la cítara y tañía con su mano. Saúl se calmaba, quedaba tranquilo y el mal espíritu se retiraba de él.

1Sam 16: 14-18 y 23

El sueco Ernst Josephson pintó al joven David tañendo su cítara (mejor dicho su arpa, que es el instrumento músical que habitualmente se menciona y se pinta) para librar al rey Saúl del “mal espíritu” que le atormentaba.

Ernst Josephson (1851-1906). "David y Saúl" (1878). Museo Nacional de Estocolmo

Ernst Josephson (1851-1906). “David y Saúl” (1878). Museo Nacional de Estocolmo

El Libro de Samuel se escribió -según parece- en el siglo X a.C., cuando la medicina no era ciencia ni técnica sino magia o religión. Nunca podremos saber si ese espíritu maligno que tanto hacía sufrir primer rey de Israel era una enfermedad física o psíquica. Lo cierto es que la historia de Saúl, el primer rey de Israel, y David, el pastor de Belén, de la tribu de Judá, que le sucedería en el trono, no sólo es de gran interés para la historia de las religiones sino que nos ofrece también el primer testimonio conocido para la historia de la musicoterapia.

De todas las representaciones artísticas que nos muestran a David tocando el arpa ante Saúl, mi preferida es la que hemos visto. No sé si, en la angustiosa imagen de ese rey Saúl, se puede ver la propia enfermadad del pintor. Josephson decía haber entrado en contacto con los espíritus y fue diagnosticado de ezquizofrenia. Pero existen otras muchas, algunas de las cuales se muestran a continuación:

Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669). "Saúl y David" (1629)

Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669). “Saúl y David” (1629)

Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669). "Saúl y David"

Rembrandt Harmenszoon van Rijn (1606-1669). “Saúl y David”

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Erasmus Quellinus II (1607-1668). “Saúl escuchando a David tañendo el arpa” (c.1635). Museo de Bellas Artes de Budapest

 

Giovanni Battista Spinelli (fl.1630-1660). "David calmando la angustia de Saúl con su arpa"

Giovanni Battista Spinelli (fl.1630-1660). “David calmando la angustia de Saúl con su arpa”

Mattia Preti (1613-1699). "David tañendo el arpa ante Saúl" (c.1670). Colección particular

Mattia Preti (1613-1699). “David tañendo el arpa ante Saúl” (c.1670). Colección particular

Discípulo de Franz Wulfhagen (finales del siglo XVII). "David tañendo el arpa ante Saúl"

Discípulo de Franz Wulfhagen (finales del siglo XVII). “David tañendo el arpa ante Saúl”

Christian Gottlieb Schick (1776-1812). "David tañendo su arpa ante Saúl"

Christian Gottlieb Schick (1776-1812). “David tañendo su arpa ante Saúl”

Philippe Chery David y Saúl 1808 Musée de Soissons

Philippe Chery (1759-1838). “David y Saúl” (1808). Museo de Soissons (Francia)

 

Ivan Ivanovich Tvorozhnikov (1848-1919). "David tañendo el arpa ante Saúl". Colección particular

Ivan Ivanovich Tvorozhnikov (1848-1919). “David tañendo el arpa ante Saúl”. Colección particular

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Julius Kronberg (1850-1921). David y Saúl (1885). Museo Nacional de Estocolmo

 

 

Analgésicos musicales

Analgésicos musicales

“El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor”, decía Dostoievski. Y Stefan Zweig escribió: “Toda ciencia viene del dolor. El dolor busca siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y a no volver la mirada atrás.” Pero, digan lo que digan los sabios, el común de los mortales aborrece y teme al dolor. Una lumbalgia, un dolor de muelas o un dolor de cabeza pueden ser terribles además de incapacitantes…

Con respecto al dolor de cabeza, el NIH (citando como referencia al Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de los Estados Unidos) explica:

“Casi todas las personas han tenido un dolor de cabeza (cefalea) alguna vez. Es la razón más común por la cual la gente se toma días de trabajo o de escuela y acude al médico.

El tipo más común de dolor de cabeza es causado por la tensión que usted hace en los músculos de los hombros, del cuello, del cuero cabelludo y de la mandíbula cuando está nervioso. Suele relacionarse con el estrés, la depresión o la ansiedad. Usted podría tener una tendencia a tener este tipo de dolor de cabeza (también llamado cefalea tensional) si trabaja demasiado, no duerme lo suficiente, saltea comidas o bebe bebidas alcohólicas.

Otros tipos comunes de dolor de cabeza incluyen migrañas, cefaleas en brotes y cefaleas por sinusitis. La mayoría de las personas puede sentirse mucho mejor si hace cambios en su estilo de vida, aprende maneras para relajarse y toma analgésicos.

No todos los dolores de cabeza necesitan atención médica, Pero algunas veces, el dolor de cabeza avisa que puede haber un trastorno más grave. Infórmele a su personal de atención médica si tiene dolores de cabeza repentinos y severos. Consiga ayuda médica de inmediato si tiene dolor de cabeza después de un golpe o si se presenta con rigidez en el cuello, fiebre, confusión, pérdida de la conciencia o dolor en los ojos o los oídos.”

George Cruikshank (1792-1878). "The Headache" (1819)

George Cruikshank (1792-1878). “The Headache” (1819)

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Sin embargo, hay que tener cuidado porque el abuso de analgésicos puede llegar a agravar el problema. Por eso -siguiendo el consejo de numerosos musicoterapeutas- hoy recomiendo un par de analgésicos para su uso y hasta para su abuso… 😉 Los analgésicos más románticos que conozco, además.

El primero es el Liebestraum n.º 3: O lieb, so lang du lieben kannst, de Franz Liszt, más conocido en nuestros lares como “Sueño de Amor”, interpretado por Vanessa Benelli Mosell.

Y el segundo: la famosa Serenata (Ständchen) de Schubert, en la versión para violonchelo y piano de Camille Thomas y Beatrice Berrut.

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Si te duele la cabeza -¡ojalá no!- y pruebas estos “analgésicos”… ya me dirás.

Melody Gardot: una historia de superación personal gracias a la música

Melody Gardot 1

Hace tres años descubrí por casualidad a una joven cantante de jazz norteamericana. Lo primero que me impresionó de ella fue la dulzura de su voz; aunque también me llamaron la atención sus gafas oscuras y lo poco que se movía sobre el escenario, en las grabaciones en vídeo de actuaciones en directo. La curiosidad me hizo querer saber más sobre ella y me encontré con una historia que merece ser conocida: la historia de alguien que ha sabido afrontar la tragedia que un día llegó a su vida, para convertirse en un magnífico ejemplo de superación personal.

Melody Gardot nació el 2 de febrero de 1985. Solo tenía 19 años de edad y vivía en Filadelfia cuando un día, circulando en bicicleta por su ciudad, un todoterreno que se saltó un semáforo en rojo la atropelló. Las lesiones que sufrió fueron muy graves: doble fractura de pelvis, daños en la columna vertebral y traumatismo craneoencefálico. Tuvo que permanecer un año hospitalizada. Pero le quedaron diversas secuelas. Por ejemplo, un dolor crónico e irreversible. Bastante después del accidente, ya como cantante profesional, viajaba acompañada por un fisioterapeuta y llavaba continuamente sujeta a su cintura una máquina de T.E.N.S. para el tratamiento analgésico. Todavía, ahora -según tengo entendido- no puede permanecer demasiado tiempo en la misma postura y suele caminar apoyándose en un bastón. Pero la afectación cerebral le dejó además otras secuelas, como hipoestesia -una sensibilidad excesiva y molesta- a los ruidos y a la luz. Esta última es la que le obliga a usar continuamente gafas oscuras. Y más aún: amnesia (pérdida de memoria) a corto y largo plazo y afasia (pérdida o trastorno de la capacidad del habla). Ella, tras el accidente, podía pensar pero no era capaz de expresar verbalmente sus pensamientos.

 Melody Gardot

Cuesta hacerse una idea aproximada siquiera de lo que sufriría esta chica en su cama del hospital. Pero allí mismo empezó Melody a luchar para rehacer su vida. Como había estudiado música desde niña (incluso había llegado a tocar el piano en algunos locales de Filadelfia, desde los 16 años, para ayudar a pagar sus estudios), por consejo médico utilizó la música como parte de su tratamiento. No podía llevarse el piano a la cama, pero se compró una guitarra y empezó a componer y a cantar de un modo que nada tenía que ver con lo que había hecho antes.

La canción que la hizo más conocida fue Baby I’m a Fool

Más reciente y “colorida” es esta Mira:

Enlace de interés:

Carlos Galilea (2013): “Melody Gardot, la diosa del jazz mundial”

“Musica morbi curantur”

Edmund Blair Leighton (1853-1922). How Liza loved the King (1890)Towneley Hall Art Gallery and Museum. Burnley

Edmund Blair Leighton (1853-1922). How Liza loved the King (1890)
Towneley Hall Art Gallery and Museum. Burnley

No hace mucho encontré en un blog magnífico, que se llama El bosque de la larga espera, el texto que transcribo a continuación:

Johannes de Muris (siglo XIV) dice en su Summa MusicaeMusica medicinales est et mirabilia operatur musica morbi curantur, praecipue per melancholiam et ex tristia generati. La música es medicina y obra milagros, la música cura enfermedades, principalmente aquellas generadas por la tristeza y la melancolía.”

Recordé esas palabras cuando luego me encontré con este cuadro de Edmund Blair Leighton, pintado en 1890.

El pintor nos muestra a Lisa, un personaje del Decamerón de Bocaccio, hija de un boticario precisamente, que, en cuanto vio al rey Pedro de Aragón(1), aún de lejos, se enamoró tan profundamente de él que cayó gravemente enferma de amor. Nada podían hacer los medicamentos de su padre para curarla y sólo la música aliviaba su triste melancolía.(2)

Un contemporáneo de Leighton fue el compositor francés Jules Massenet, y esta versión de su Meditation de Thais me parece muy adecuada para cerrar esta entrada sobre las propiedades medicinales de la música. A mí, al menos, me produce una intensa sensación de bienestar…

Notas
(1) Supongo que el Pedro de Aragón a quien se hace referencia es Pedro III de Aragón (1240-1285), llamado “el Grande”, por una frase que puede leerse en el texto de Bocaccio, que dice: “En el tiempo en que los franceses fueron arrojados de Sicilia, había en Palermo un boticario florentino llamado Bernardo Puccini, hombre riquísimo que de su mujer tenia solo una hijita hermosísima y ya en edad de casarse”. La expulsión de los franceses de Sicilia ocurrió durante el reinado de Pedro III.
(2) En el Cuento séptimo de la Décima jornada del Decamerón es donde se puede encontrar la historia de Lisa.