En el bicentenario del nacimiento de Wagner

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Hoy, 22 de mayo, se cumple el bicentenario del nacimiento de Richard Wagner, tan odiado por unos como admirado por otros… Otro día, quizás, hablaremos con más detenimiento de su polémica figura, incluso de la relación que existe entre el compositor alemán y el médico español cuyo apellido lleva este blog. Pero en esta fecha, mi intención es simplemente recordarle con una de sus piezas más conocidas. Creo que, quien la escuche, es muy posible que se convierta -como yo- en uno de sus admiradores.

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Dieciséis de diciembre: recordando a Beethoven y Saint-Saëns

Joseph Karl Stieler (1781-1858). Retrato de Ludwig van Beethoven cuando componía la "Missa Solemnis"Óleo sobre lienzo. 62 x 50 cm.Beethoven Haus. Bonn

Joseph Karl Stieler (1781-1858). Retrato de Ludwig van Beethoven
cuando componía la “Missa Solemnis” (1820)
Óleo sobre lienzo. 62 x 50 cm.
Beethoven Haus. Bonn

¡Qué día, el 16 de diciembre, para la historia de la música!

El 16 de diciembre de 1921 fallecía ese ser de múltiples intereses y conocimientos, excepcional renovador de la música, que se llamaba Charles Camille Saint-Saëns. Cualquiera de sus melodías es una delicia para los sentidos y -sin duda- si este blog perdura, se enriquecerá con las notas de sus diversas composiciones. Para esta primera vez he elegido el Segundo Movimiento Allegro Scherzando del Concierto Nº 2 para piano y orquesta en Sol menor, interpretado por Rubinstein con la London Symphony Orchestra.

Pero también un 16 de diciembre, unos ciento cincuenta años antes de la muerte de Saint-Saëns, en 1770, nacía en Bonn (Alemania) uno de los más grandes genios -si no el que más- de la música de todos los tiempos, Ludwig van Beethoven, a quien vemos arriba en un retrato pintado por Joseph Karl Stieler cuando tenía cincuenta años de edad. Si con el músico anterior no era fácil elegir, con Beethoven ni lo intento y me limito a insertar la pieza que estoy escuchando ahora mismo, la Sonata para piano Nº 31 Op. 110, en una preciosa interpretación de Hélène Grimaud.

¡Quede aquí mi pequeño homenaje, en este día, como testimonio de admiración a dos músicos verdaderamente grandes!