¿Por qué Puccini nunca acabó su última ópera?

¿Por qué Puccini nunca acabó su última ópera?

Cuando el 25 de abril de 1926 se estrenó en La Scala de Milán Turandot, la última ópera de Giacomo Puccini, antes de concluir el tercero y último acto, el maestro Arturo Toscanini, director de la orquesta, se volvió hacia el público y dijo algo así como:

“A questo punto termina l’opera per la morte del compositore”.

Puccini había fallecido año y medio antes del estreno, el 29 de noviembre de 1924, en Bruselas, adonde había acudido para tratarse el cáncer de laringe que se le había diagnosticado el 10 de octubre anterior. Su muerte dejó la ópera Turandot inconclusa. La ópera sería terminada por el compositor Franco Alfano en 1925, y con su final sería representada desde la segunda representación; pero aquel 25 de abril, la noche del estreno, Toscanini daría por terminada Turandot donde la había dejado Puccini, con la muerte de la esclava Liú, seguramente el personaje de esta ópera más querido por Puccini, la mujer buena que amaba secretamente a Calaf y entrega su vida por amor a él -para salvarle- ante la altiva y sanguinaria Turandot.

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Así fue la muerte de Liú en la extraordinaria interpretación de la soprano Cristina Gallardo-Domâs. Pero, realmente, la función del estreno acabó unos minutos después, cuando el coro canta:

“Liù, bontà perdona! Liù, docezza, dormi! Oblia! Liù! Poesía!”

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En 1921 Puccini empezó a componer Turandot, y en noviembre de 1922 había completado la orquestación del primer acto. Por esa época, había recibido ya la partitura del segundo y tercer acto revisada por los libretistas Giuseppe Adami y Renato Simoni. En febrero de 1924, el segundo acto estaba listo, y en marzo Puccini orquestó el acto tercero hasta la muerte de Liù. Mientras tanto, Puccini, un fumador empedernido de cigarrillos y puros (de hecho, en muchos de sus retratos aparece con un cigarrillo en la mano o en la boca) consultó a un otorrinolaringólogo sobre su persistente dolor de garganta.

Giacomo Puccini (1858-1924)

Giacomo Puccini (1858-1924)

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Inicialmente, se le diagnosticó inflamación reumática de la garganta, y se le aconsejó seguir un tratamiento en un centro de salud, lo que hizo sin conseguir el esperado alivio. El 19 de agosto escribió a un amigo: “Tengo dolor en la garganta. Varios otorrinolaringólogos me han examinado; unos recomiendan un tratamiento, otros, otro distinto. Llevo sufriendo anginas y faringitis desde hace siete meses”.

En el otoño de 1924, Puccini empezó a trabajar con Toscanini, quien había sido elegido para dirigir el estreno de la ópera, fijado para abril de 1925. El dolor de garganta aumentaba en intensidad, acompañado de ronquera, pérdida de peso y bultos en el cuello que dificultaban el cierre del cuello de la camisa. Puccini consultó a Torrigiani, un otorrinolaringólogo de Florencia. Le diagnosticó un avanzado cáncer extrínseco supraglótico del tamaño de una nuez. El 2 de noviembre, tres eminentes otorrinolaringólogos, Dr. Gradenigo, Dr. Toti y el mismo Dr. Torrigiani, examinaron a Puccini. El examen y una biopsia laríngea confirmaron el diagnóstico clínico del cáncer extrínseco de laringe.

En la época de Puccini, los cánceres de laringe se clasificaban como intrínsecos y extrínsecos. Los cánceres intrínsecos de laringe eran lesiones “que crecen en el interior de la laringe, relativamente benignas en su carácter, y de crecimiento lento, que se extienden muy gradualmente y que sólo invaden los ganglios linfáticos en un avanzado estado”. Los carcinomas extrínsecos se originaban “alrededor del orificio de la laringe o en su superficie faríngea.” Su comportamiento biológico se consideraba “mucho más maligno e insidiosamente rápido”. Los carcinomas extrínsecos se caracterizaban también por la invasión de los ganglios linfáticos en un temprano estado de desarrollo. En 1926, St. Clair Thompson afirmó que un cáncer extrínseco es rara vez operable, y que una laringuectomía total es de poca ayuda en la enfermedad de cáncer extrínseco. Existía una creencia casi universal de que los pacientes con cáncer extrínseco de laringe debían ser abandonados a su suerte, e incluso el eminente laringólogo MacKenty, en 1926, consideraba la enfermedad prácticamente sin esperanza cuando se afectaban los ganglios del cuello en el cuello.

En el periodo de 1925 a 1940 aproximadamente, la radioterapia era el único tratamiento posible para cánceres extrínsecos; la cirugía se limitaba a pequeños tumores intrínsecos. Después de 1940, con la llegada de la era de los antibióticos y nuevos avances en cirugía, la cirugía radical de laringe con o sin disección de cuello se utilizó para lesiones más avanzadas.

El conocimiento oncológico y quirúrgico de principios de los años veinte y la dificultad de enfoque de la cirugía laríngea en un actor, un tema aún debatido, determinó la elección terapéutica de los otorrinolaringólogos de Puccini. Excluyeron un enfoque quirúrgico, considerando también la severa diabetes del paciente. Un tratamiento moderno a la enfermedad de Puccini debería considerar también una laringuectomía parcial o supracricoidea, con disección bilateral del cuello, que consigue buenos resultados oncológicos y funcionales.

Por sugerencia de los doctores, Puccini fue a una clínica radiológica en Bruselas, uno de los pocos centros del mundo que trataba el cáncer de laringe con este nuevo método. En noviembre de 1924, fue a la clínica del doctor Louis Ledoux en Bruselas, donde se trataba el cáncer de laringe mediante radioterapia. Cuando Puccini parte a Bruselas el 4 de noviembre, lleva consigo 36 páginas de notas y pequeños trozos musicales para el final de Turandot.

Giacomo Puccini (1858-1924)

Giacomo Puccini (1858-1924)

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El 7 de noviembre, Puccini empieza el tratamiento. Inicialmente, el doctor Ledoux trató al compositor con un predecesor de los Rayos X externos: un collar que contenía radio. Puccini escribió a un amigo: “¡me están crucificando crucificado como a Cristo! Tengo un collar alrededor de la garganta que es como una tortura. Actualmente sigo un tratamiento de Rayos X externos y después me pondrán agujas de cristal en el cuello, y me harán un agujero, para que pueda respirar. Sólo pensar en ese agujero, con un tubo de goma o plata dentro, me aterroriza. Que Dios me asista. Este tratamiento no durará menos de seis semanas, ¡es terrible! Me aseguran que me curaré… pero desde mi llegada, la enfermedad ha empeorado. Escupo mucha sangre oscura cada mañana”. El efecto de la radioterapia externa fue relativamente rápido: el sangrado paró y Puccini recuperó el apetito.

El 24 de noviembre, el doctor Ledoux insertó siete agujas radioactivas en el cáncer laríngeo de Puccini. La operación duró tres horas y cuarenta minutos y se llevó a cabo con anestesia local. Se le practicó una traqueotomía, y se le insertó una sonda nasogástrica. El doctor Ledoux planeaba mantener dentro las agujas radioactivas hasta el 30 de noviembre. Puccini escribió: ·”Me siento como si tuviera bayonetas en la garganta”. El doctor Ledoux era optimista y publicó “Puccini en sortirá” (Puccini saldrá de esta).

La tarde del 28 de noviembre, Puccini sufrió un ataque cardiaco y una hemorragia local. El doctor Ledoux retiró las agujas de radio del cuello de Puccini y, conduciendo a casa, iba tan distraído por el curso de los acontecimientos que atropelló a un peatón. Giacomo Puccini murió el 29 de noviembre al alba: tenía 66 años. Al final del aria, Nessun Dorma, el príncipe Calaf canta “All’alba vincerò” (“Al amanecer, venceré”). El maestro, en cambio, perdió.

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Esta entrada transcribe casi literalmente un artículo de la doctora Rosario Marchese-Ragona publicado en la web de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial (SEORL PCF), el cual procede -a su vez- del que ella misma, en colaboración con Gino Marioni y Alberto Staffieri, publicó en la revista The Laryngiscope, el año 2004: “The Unfinished Turandot and Puccini’s Laryngeal Cancer“.

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Sombrero de copa

Sombrero de copa

El sombrero de copa o sombrero de copa alta, conocido también como chistera en España o galera en Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay (según Wikipedia) fue muy usado por los hombres durante todo el siglo XIX y principios del XX. Por entonces, era raro encontrar un caballero que se preciara de serlo sin su prácticamente imprescindible chistera. Incluso provocadores natos como el pintor francés Édouard Manet, el autor de obras tan polémicas como Olympia o Le Déjeuner sur l’Herbe, aparece vestido como un dandi -sin que le falte el sombrero de copa, por supuesto- cuando en 1867 le retrata Henri Fantin-Latour, en un cuadro que se encuentra en el Art Institute de Chicago.

Henri Fantin-Latour. Retrato de Édouard Manet. Art Institute

Henri Fantin-Latour. Retrato de Édouard Manet (1867). Art Institute. Chicago

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Hoy en día, el sombrero de copa ha quedado relegado (cada vez más) a determinadas ceremonias; pero en aquella época resultaba indispensable hasta en los momentos de ocio. Sirva de ejemplo la siguiente pintura del alemán Franz Ludwig Catel que nos muestra al príncipe Luis de Baviera (en un cuadro encargado por él mismo) disfrutando con sus amigos (la mayoría artistas) de una buena jarana, el año 1824, en una Taberna de Vinos Españoles, en Roma.

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Franz Ludwig Catel. El príncipe Luis de Baviera en la Taberna de Vinos Españoles de Roma (1824). Neue Pinakothek. Munich

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Ya en 1935, el sombrero de copa da título a una comedia musical, Top Hat, dirigida por Mark Sandrich, con música y letra de Irving Berlin y con Fred Astaire y Ginger Rogers en los papeles principales. A esa película pertenece, por cierto, una de las melodías emblemáticas de la famosa pareja de bailarines: Cheek to Cheek.

¿Qué no has visto ningún sombrero de copa en este vídeo? No te preocupes, que pongo otro repleto de ellos…

¿Pero a qué viene tanto sombrero de copa? -te preguntarás. Bueno… tiene su explicación. Hace tiempo que estaba pensando volver a traer aquí uno de esos juegos de investigación como los que ya hicimos antes. El otro día nuestro amigo Francisco Javier Tostado, amablemente, me lo pidió. Y si Francisco lo pide, no hace falta más.

La imagen que les dejo es ésta:

Copia

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¿Quién es este señor con sombrero de copa y qué está haciendo?

Como es habitual en estos “juegos” los comentarios y las respuestas no aparecerán hasta dentro de unos días, dejando tiempo para participar. Gracias, por anticipado…

Bacarisse y la nostalgia

Bacarisse y la nostalgia

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la nostalgia como la “pena de verse ausente de la patria o de los deudos y amigos” o como “tristeza melancólica por el recuerdo de una dicha perdida”. Cuando Salvador Bacarisse compuso en 1957 su Romanza expresó de forma sublime su nostalgia de España. Que yo sepa, la nostalgia no es una enfermedad, no se encuentra incluida en la Clasificación de Enfermedades; pero produce dolor… Quizás no un dolor físico pero sí del alma. Y, sin embargo, la Romanza de Bacarisse, como algunos tratamientos médicos, a pesar de que puede llegar a producir dolor es capaz de curar. Difícilmente se puede dejar de sentir ese “estado de bienestar físico, psíquico y social” con el que la Organización Mundial de la Salud define al objeto de su existencia después de escucharla, porque la melodía que creó este exiliado republicano transmite paz.

Para exponer algunos datos sobre la vida y la obra de Bacarisse, copio literalmente algunos párrafos de lo que escribe Belén Pérez Zarco en su blog “El medio sonoro”. No creo que yo pudiera hacerlo mejor:

“En Madrid, su ciudad natal, estudia Bachillerato y Filosofía y Letras, aprendiendo a tocar el violín como mera distracción. Al ser preguntado en una entrevista sobre por qué se dedicó a la música, él respondió con cierta ironía: ‘Quizás porque los Reyes Magos me pusieron una vez un violín de juguete’.

Estudia en el Real Conservatorio de Música de Madrid con maestros como Manuel Fernández Alberdi (piano) y Conrado del Campo (composición).

En 1921 obtiene el Premio Nacional de Música con un poema sinfónico titulado ‘La Nave de Ulises’, escrito para gran orquesta y coro con voces femeninas; la obra nunca llegó a estrenarse, quizás por su innovación y complejidad. En 1931 y 1934 volvería a recibir dicho premio.

Paralelamente a su labor musical trabaja como crítico musical en los periódicos Crisol y Luz. En 1931 se crea, a instancia del gobierno de la 2ª República, un organismo llamado ‘Junta Nacional de la Música y Teatro Líricos’ que encomienda a todos los interesados en la música, composición, dirección y crítica, ya sean jóvenes como consagrados, que se ocupen de su organización. Dicha Junta estaba compuesta por el presidente, don Óscar Esplá; secretario general, don Adolfo Salazar; vocales: don Manuel de Falla, don Conrado del Campo, don Amadeo Vives, don Joaquín Turina, don Ernesto Halffter, don Facundo de la Viña, don Salvador Barisse, don Enrique Fernández Arbós, don Bartolomé Pérez Casa y don Arturo Saci del Valle. Este organismo se encargó de reanudar las actividades líricas, de organizar las subvenciones a entidades sinfónicas, llegando incluso a reponerse obras importantes como ‘La Dolores’ de Tomás Bretón.

Bacarisse fue miembro del Grupo de los Ocho (también llamado Grupo de Madrid) un conjunto de músicos y musicólogos españoles que representaban la vanguardia musical, considerado el equivalente musical de la generación del 27 e integrado por Jesús Bal y Gay, Ernesto Halffter y su hermano Rodolfo, Juan José Mantecón, Julián Bautista, Fernando Remacha, Rosa García Ascot, Salvador Bacarisse y Gustavo Pittaluga. El grupo nació a principios de los años treinta con el fin de combatir el conservadurismo de la música. La llegada de la Guerra Civil y la posterior dictadura de Franco truncaron su empeño.

Salvador Bacarisse Chinoria (Madrid, 12 de septiembre de 1898 - París, 5 de agosto de 1963). Músico y compositor español

Salvador Bacarisse Chinoria
(Madrid, 12 de septiembre de 1898 – París, 5 de agosto de 1963).
Músico y compositor español

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Bacarisse tenía a su cargo, desde 1925, la dirección artística y organización de los programas de Unión Radio Madrid. Desde un principio Ricardo Urgoiti tenía como objetivo difundir la cultura a través de las ondas; objetivo que llevó a la práctica Bacarisse desde 1925. En la revista Ondas con fecha del 20 de junio de 1926 (número extra) podemos leer la referencia siguiente: ‘Un notable compositor, D. Salvador Bacarisse, pone en la formación de los programas toda su cultura musical y literaria para que el interés de la radiodifusión se mantenga en el nivel que corresponde a toda obra que tienda a elevar la sensibilidad artística de un pueblo. En los programas, teniendo en cuenta la diversidad de gustos en un público tan complejo como el radioyente, se procuró siempre darles variedad, y desde el género frívolo hasta el más puro expresionismo de la juventud actual, alternaron en las emisiones.’

[…]

Durante la guerra civil española se integra en el Consejo Nacional de la Música (1937). Se trasladó sucesivamente, siguiendo al gobierno republicano, a Valencia y Barcelona. En esta última ciudad, y como delegado del gobierno en asuntos musicales, organizó algunos conciertos y dirige la última temporada de ópera en 1938. Miembro de la sección de música de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la defensa de la Cultura (1936) y vicepresidente del Consejo Central de Música, Salvador Bacarisse se exilia en París al finalizar la guerra civil española.

Afiliado al Partido Comunista Español, desde 1945 trabajó para la Radio Télévision Française como productor de programas en español (sección hispanoamericana) dedicados a la música, la “Radio París” que a hurtadillas sintonizaban miles de españoles para conocer la realidad social y política que la dictadura de Franco silenciaba a diario.

Obras principales: ‘Corrida de feria’ (ballet); ‘Charlot’ (ópera con libreto de Ramón Gómez de la Serna, y que no llegó a estrenar); ‘Heraldos’, ‘Carnaval Parisien’, ‘Música sinfónica’, ‘Serenata’, ‘Impromptu’, ‘Sinfonietta’ y ‘Concerto Grosso para orquesta’; ballet ‘La Tía Fingida’, cuatro Conciertos y una Balada para piano y orquesta; ‘Fantasía’ para violín y orquesta; adaptación de Cervantes ‘El Estudiante de Salamanca’ que él dirigió personalmente en Radio Montecarlo, la ópera ‘El Tesoro de Boabdil’, con la que ganó un premio de la radio francesa en 1958, ‘Fantasía Andaluza’ para arpa y orquesta, preludios, un concierto para cello y otro para guitarra, así como música de cámara, piano solo, y un cierto número de canciones, sobre textos de Juan Ramón Jiménez, Alberti y Cernuda, entre otros.

Una de sus obras más conocida es el ‘Concertino para guitarra y orquesta en la menor Opus 72’, compuesta en 1957, en un estilo neo-romántico cercano al del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo:”

Navidad

Navidad

En los últimos tiempos parece que se ha perdido para muchos -al menos en mi humilde opinión- el auténtico sentido de la Navidad, desplazado por otros intereses que poco o nada tienen que ver con el nacimiento en Belén de un hombre que se puede creer o no creer que fuera Dios -yo lo creo- pero nadie puede negar que cambió el curso de la historia para gran parte de la humanidad.

En 1991, Mark Lowry y Buddy Green escribieron una canción (creo que no muy conocida en nuestros lares) que puede ayudar a recordar el auténtico sentido de la Navidad: Mary, Did You Know?  La escuchamos, acompañada por unas bonitas imágenes, en la versión cantada por Kenny Rogers y Wynnona Judd.

Otra versión de la misma canción, muy reciente, cantada “a-capella” por el grupo Pentatonix.

¡FELIZ NAVIDAD!

Adoración_de_los_pastores_(Murillo)

Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). La Adoración de los pastores (1668). Óleo sobre lienzo, 282 x 188 cm. Museo del Prado

 

Pávlov leyendo

portrait-of-ivan-pavlov-1930 por Mikhail Nesterov

Mijaíl Nésterov (1862-1942). Retrato de Iván P. Pavlov (1930). Museo Estatal Ruso. San Petersburgo

Así retrató el pintor ruso Mijaíl Nesterov a su amigo Iván Petróvich Pávlov (1849-1936), el investigador de los reflejos condicionados en perros. cuyos trabajos dieron origen al desarrollo de técnicas psicológicas como el conductismo. Era en 1930, Pávlov tenía 81 años de edad, y estaba leyendo plácidamente sus libros de Medicina.

¡De mayor quiero ser como Pávlov!

Para acompañar al gran científico en su tranquila lectura… el Adagio del ballet Espartaco, de Aram Khachaturiam.

 

Louis Armstrong: el cantante que encontró la voz cuando el trompetista se partió el músculo orbicular de la boca

Louis Armstrong2

Louis Armstrong (1901-1971)

Es posible que nunca hubiéramos disfrutado de canciones como Hello Dolly!, When the Saints Go Marching In, o la maravillosa What a Wonderful World, en la peculiar voz grave de Louis Armstrong, si a mediados de los años treinta del siglo pasado, el trompetista no hubiese sufrido la dolorosa ruptura del músculo orbicular de la boca a consecuencia de la fuerza con la que apretaba la embocadura de su instrumento.

Armstrong tuvo que dejar de tocar la trompeta durante un año; y, aunque luego corrigió su forma de tocarla, desde entonces se vio obligado a evitar anteriores excesos  intercalando la voz con la trompeta en sus actuaciones.

En 1982, un médico español, el Dr. Planas, dio el nombre de “Síndrome de Satchmo” a la ruptura del músculo orbicular de la boca en trompetistas (aunque puede producirse también en intérpretes de otros instrumentos de viento). “Satchmo“* era el apodo con el que se conocía a Louis Armstrong, y en su honor llamó así al síndrome el Dr. Planas.

*El apodo “Satchmo” es una abreviatura de “sacthelmouth” (“boca de bolsa”) y lo usó por vez primera, en 1932, Percy Brooks, editor de la revista Melody Maker.

Referencias:

  1. Planas J. Rupture of the orbicularis oris in trumpet players (Satchmo’s syndrome). Plast Reconstr Surg 1982;69:690-3
  2. Planas J. Further experience with rupture of the orbicularis oris in trumpet players. Plast Reconstr Surg 1988;81:975-81

Agradecimiento:

La primera noticia de esta patología de Louis Armstrong me la dio una querida ex-alumna, María Sánchez del Solar, de quien estoy seguro que será tan excelente médico como músico ya es… Gracias María.

Dieciséis de diciembre: recordando a Beethoven y Saint-Saëns

Joseph Karl Stieler (1781-1858). Retrato de Ludwig van Beethoven cuando componía la "Missa Solemnis"Óleo sobre lienzo. 62 x 50 cm.Beethoven Haus. Bonn

Joseph Karl Stieler (1781-1858). Retrato de Ludwig van Beethoven
cuando componía la “Missa Solemnis” (1820)
Óleo sobre lienzo. 62 x 50 cm.
Beethoven Haus. Bonn

¡Qué día, el 16 de diciembre, para la historia de la música!

El 16 de diciembre de 1921 fallecía ese ser de múltiples intereses y conocimientos, excepcional renovador de la música, que se llamaba Charles Camille Saint-Saëns. Cualquiera de sus melodías es una delicia para los sentidos y -sin duda- si este blog perdura, se enriquecerá con las notas de sus diversas composiciones. Para esta primera vez he elegido el Segundo Movimiento Allegro Scherzando del Concierto Nº 2 para piano y orquesta en Sol menor, interpretado por Rubinstein con la London Symphony Orchestra.

Pero también un 16 de diciembre, unos ciento cincuenta años antes de la muerte de Saint-Saëns, en 1770, nacía en Bonn (Alemania) uno de los más grandes genios -si no el que más- de la música de todos los tiempos, Ludwig van Beethoven, a quien vemos arriba en un retrato pintado por Joseph Karl Stieler cuando tenía cincuenta años de edad. Si con el músico anterior no era fácil elegir, con Beethoven ni lo intento y me limito a insertar la pieza que estoy escuchando ahora mismo, la Sonata para piano Nº 31 Op. 110, en una preciosa interpretación de Hélène Grimaud.

¡Quede aquí mi pequeño homenaje, en este día, como testimonio de admiración a dos músicos verdaderamente grandes!

Paul Wittgenstein, el pianista manco, y el concierto para la mano izquierda de Ravel

Paul Wittgenstein (1887-1961)

Paul Wittgenstein nació en una de las familias más ricas de Viena. En su casa se organizaban frecuentes veladas músicales, y el niño, apasionado por el piano desde siempre, tuvo el privilegio de tocar dúos con figuras de la talla de Johannes Brahms, Gustav Mahler o Richard Strauss.

En 1913 debutó en público como pianista profesional, obteniendo un gran éxito. Por desgracia, el año siguiente estallaría la Primera Guerra Mundial y el joven austrohúngaro es reclutado para el servicio militar con la mala fortuna de caer gravemente herido al poco tiempo en Polonia. Los rusos le hacen prisionero. Hay que amputarle el brazo derecho. Y se le envía a Siberia, donde permanece hasta 1916.

Pero el pianista manifiesta su resiliencia y decide continuar su carrera aunque sea sólo con la mano izquierda. Al finalizar la guerra, estudia, se ejercita duramente, arregla diversas piezas musicales para poder interpretarlas con su única mano, y aprende las que su antiguo maestro, Josef Labor, compone para él. Su tesón le hace popular en el ambiente musical de la época y más de una veintena de compositores escriben para el pianista manco, entre ellos Benjamin Britten, Paul Hindemith, Erich Wolfgang Korngold, Fransz Schmidt y Richard Strauss.(1) Aunque, de todas las obras escritas para Wittgenstein destaca, sin duda, el concierto para piano para la mano izquierda en re mayor que, entre 1929 y 1931, compuso Maurice Ravel.(2)

Existen grabaciones en las que podemos escuchar al propio Paul Wittgenstein interpretando ese concierto de Ravel. No obstante, por su mejor calidad de imagen y sonido he preferido insertar a continuación la cadencia del concierto de Ravel para la mano izquierda interpretado por el pianista estadounidense de origen serbio Ivan Ilić:

El concierto completo lo podemos ver y oír, a continuación, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Escuela Superior de Música Franz Liszt, de Weimar, dirigida por el profesor Nicolás Pasquet. La pianista es Hélène Tysman y éste era, por cierto, su examen final en la escuela alemana.

Yo no tengo formación musical para valorar a la joven pianista francesa técnicamente; pero, como público, la califico con sobresaliente y matrícula de honor.

NOTAS

(1) Sergéi Prokófiev compuso para Wittgenstein el Concierto para piano nº 4; pero el austriaco dijo que no entendía la pieza y nunca la tocó en público. Quizás por eso, un resentido Prokófiev afirmaba que él no veía ningún talento especial en la mano izquierda de Paul Wittgenstein.

(2) Wittgenstein también tuvo problemas con Ravel. En este caso, su relación amistosa se rompió porque aquél introdujo diversas modificaciones en la composición -sin habérselo comunicado a Ravel– que a éste le molestaron bastante. Unos dicen que nunca volvió a existir una buena relación entre ambos; otros que sí… Pero no he sido capaz de averiguar la verdad.

“In memoriam” Juan Carlos Calderón

Juan Carlos Calderón (1938-2012)

Ha fallecido, a los 74 años de edad, el compositor Juan Carlos Calderón: uno de los más grandes de la música moderna española. Para hablar de quien fue y lo que hizo dejo la palabra a los redactores de ABC.es y a Alberto Bravo, en LA RAZÓN.es. Mi homenaje es callado (como creo que era él) y se expresa sólo con su música… En el vídeo que inserto a continuación le vemos en 1984, dirigiendo la orquesta para su grupo emblemático, Mocedades, que interpreta uno de sus mayores éxitos…

¡Descanse en paz Juan Carlos Calderón!