Una justificación… y el tema principal de “Cinema Paradiso” para compensar

Hay épocas del año en las que me gustaría que los días tuviesen, al menos, el doble de horas. Pido perdón a los queridos amigos de este blog no por el excesivo tiempo que pasa sin que yo publique nada, sino por lo que tardo en responder a sus amables comentarios y, sobre todo, por tener desatendidas sus publicaciones.

La falta de tiempo me ha convencido, además, que no es conveniente diversificarme tanto… hasta el punto de tener abiertos cuatro blogs en WordPress. Al fin y al cabo, éste ya nació influido por el espíritu letamendiano: diverso y disperso como quien lo escribe. Por ello he decidido mantener sólo La Medicina en el Arte, a modo de colección particular, y cerrar los otros dos, cuyos contenidos (mi obsesión por las gafas -que forman parte de mi anatomía desde la infancia- y la música que me gusta, sin que tenga que haber relación alguna con la medicina) pasarán a formar parte de este blog en forma de entradas cortas, con alguna imagen y algún video o poco más… Entradas que me servirán para relajarme… que también es necesario ¿verdad?

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Ésta es una de esas entradas relajantes, con música… música de cine. La música de Ennio Morricone para Cinema Paradiso.

¡Magistral Morricone! Estupenda -en mi opinión- la interpretación de la orquesta bajo su dirección. Y las imágenes de Venecia… Pero no me resisto a insertar esta otra versión -más intimista- que me encanta, interpretada por Yo-Yo Ma al violonchelo y Chris Botti a la trompeta.

 

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Recordando a Bogart

Humphrey Bogart (1899-1957)Fotografía de Yousuf Karsh (1946)

Humphrey Bogart (1899-1957)
Fotografía de Yousuf Karsh (1946)

La fecha del 14 de enero es pródiga en efemérides históricas. Mis amigos virtuales me recuerdan algunas de ellas. Jorge Mauricio Barajas Pérez, mi hermano mexicano, recuerda el fallecimiento, en 1898, de Charles Lutwidge Dogson, religioso anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor inglés, más conocido por su seudónimo de Lewis Carroll y su cuento Las aventuras de Alicia en el país de las maravillasSandra Ferrer -por su parte- habla del nacimiento, en 1841, de la pintora impresionista Berthe Morisot, y nos remite a su magnífico blog Mujeres en la historia, donde le dedicó una interesante entrada. Consultando en Internet encuentro que hoy también es el aniversario del fallecimiento, en 1977, de la escritora Anaïs Nin, que impregnó su obra de afirmación femenina y un particular erotismo; me entero que hace 138 años, en 1875, nació el premio Nobel, teólogo protestante, médico, filósofo, físico y músico Albert Schweitzer, cuya apasionante figura me motiva para profundizar en su vida y su obra y dedicarle otra entrada, más adelante, en alguno de mis blogs; y no me pasa desapercibido un hecho histórico que considero trascendental: hace casi quinientos años, el 14 de enero de 1514, el rey Fernando el Católico autorizó, mediante Real Cédula, el matrimonio de españoles con indias. Se establece así, de modo oficial (podríamos decir), el origen de una de las mayores aportaciones españolas a la historia de la humanidad, el mestizaje, que se explica de forma magistral en la novela El corazón de piedra verde, de Salvador de Madariaga, una de mis novelas preferidas, una novela que siempre recomiendo leer.

Pero yo ya tenía en mi memoria el personaje al que quería recordar, uno de mis iconos personales, el actor Humphrey Bogart, que murió hace hoy 56 años… antes de que naciera yo y, seguramente, mucho antes de que nacieras tú… Y, sin embargo, ¿quién no conoce a ese galán de la cicatriz sobre el labio superior, de gesto tantas veces adusto, cuando no duro o melancólico?

Bogart era el primogénito de un pretigioso cirujano de Nueva York. La ilusión de su padre era que estudiara medicina en Yale. Pero el hijo era mal estudiante y desde jovencito -como durante toda su vida- prefería divertirse, fumar y beber… Fumar y beber en exceso, una combinación fatal que, sin duda, precipitó su muerte, a los 57 años de edad, por un cáncer de esófago. Al fin y al cabo, era un ser humano con sus virtudes y defectos. ¡Cómo todos! No me extrañaría que, allá donde esté, todavía se le pueda ver con su eterno cigarrillo entre los dedos y su whisky…

Entre sus películas no quiero destacar ninguna, sean más o menos conocidas, me gustan todas. Pero hay una música que siempre permanecerá unida a su memoria… embellecida por la divina presencia de Ingrid Bergman, y en la voz de Dooley Wilsom (Sam)…

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