Yael mata a Sísara

Artemisia Gentileschi 1620

Artemisia Gentileschi (1593-1656)

Sísara, el general cananeo ha sido derrotado por las tropas israelitas comandadas por Barac, y acude a esconderse, confiado, a la tienda de Yael, una nómada no israelita cuyo marido (al que parece no tener muy en cuenta) ha establecido alianza con los cananeos. Sísara, agotado, le pide agua y cobijo. Yael le da leche, lo acuesta, lo cubre… y le clava en las sienes una estaca de las que servían para sujetar la tienda. Se cumple así la profecía de Débora, la profetiza y juez que había llevado a los israelitas a la batalla. El enemigo no muere por la espada de Barac sino a manos de una mujer…”

Encontramos esta historia que tanto ha atraído a pintores de todos los tiempos, pero sobre todo en el Renacimiento y el Barroco, en los capítulos 4 y 5 del Libro de los Jueces, en la Biblia. Ciertamente habría mucho que hablar sobre este tema que se iniciaba en la entrada anterior, a modo de juego, y al que tan amable como acertadamente han respondido algunos muy estimados amigos; habría que hablar, sobre todo, desde el punto de vista ético… por la actitud engañosa de la protagonista. Pero, como complemento a esa entrada, simplemente traigo ahora parte del texto al que hemos hecho referencia; algunos ejemplos -sólo una pequeña muestra- de los muchos cuadros que existen sobre el tema (como en todos se repite el momento en que Yael mata a Sísara solamente se menciona el nombre del pintor, o la pintora, como es el caso de la gran Artemisia Gentileschi, cuya obra da inicio a esta entrada, y famosa por su impresionante representación de la muerte de Holofernes a manos de Judith… es decir, una experta en la materia); y finalmente un enlace que me ha parecido de interés para quienes quieran saber más sobre el tema.

“Sísara huyó a pie hasta la tienda de Yael, esposa de Jéber, el quenita, pues había paz entre Yabín, rey de Jasor, y la casa de Jéber, el quenita. Yael salió al encuentro de Sísara y le dijo: ‘Acércate, mi señor, acércate a mí, no temas’. Entró en su tienda y ella lo tapó con una manta. Él le pidió: ‘Por favor, dame de beber un poco de agua, pues tengo sed’. Ella abrió el odre de leche, le dio de beber y lo tapó de nuevo. Él le dijo: ‘Ponte a la puerta de la tienda, y si viene alguno y te pregunta: ¿hay alguien aquí?, le responderás: no hay nadie’.

Yael, esposa de Jéber, agarró una estaca de la tienda y tomó el martillo en su mano, se le acercó sigilosamente y le clavó la estaca en la sien hasta que se hundió en la tierra. Y él, que estaba profundamente dormido y exhausto, murió. Entre tanto, Barac venía persiguiendo a Sísara. Yael salió a su encuentro y le dijo: ‘Ven y mira al hombre que buscas’. Entró en la tienda: Sísara yacía muerto con la estaca en la sien.”

[Jue 4: 17-22]

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Palma el Joven (1548-1628)

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Felice Ficherelli (1605-1660)

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Gregorio Lazzarini (1655-1730)

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Jacopo Amigoni (1682-1752)

Francesco Trevisani 1656 1746 Jael y Sísara

Francesco Trevisani (1656-1746)

Para quien le interese saber más sobre el tema, dejo a continuación un par de enlaces que -en mi modesta opinión- pueden servir como fuente de conocimiento y reflexión:

EFETA: Débora y Yael

Isabel Gómez-Acebo: Débora y Yael

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