Un examen en la Facultad de Medicina de París, según Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec Un examen à la faculté de médecine París mTL Albi

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Un Examen à la Faculté de Médecine de Paris (1901)
Óleo sobre cartón. 65 x 81 cm.
(C) Musée Toulouse-Lautrec. Albi. Francia

Continuando con la somera aproximación a la obra de Toulouse-Lautrec que hemos venido realizando últimamente (la cual, si fuera capaz de llevarlo a cabo, quisiera que fuera el inicio de un estudio mucho más en profundidad sobre la apasionante vida y singular obra del pintor de Albi) hoy correspondería tratar sobre uno de sus cuadros más emblemáticos en cuanto se refiere a la relación entre la medicina y el arte: “La inspección médica“. Pero eso ya lo ha hecho de modo ejemplar mi querido colega y amigo, el Dr. Francisco Javier Tostado Fernández, y muy recientemente además, el pasado 30 de octubre. Por eso, y porque él lo ha hecho mucho mejor de lo que podría hacerlo yo, a su blog me remito, pudiendo acceder directamente a su artículo pulsando sobre el siguiente enlace:

La Medicina en el Arte: Pintura – Hoy toca ir al ginecólogo

Por mi parte, concluyo -de momento- las referencias a las obras de Toulouse-Lautrec relacionadas con la medicina, con uno de sus últimos cuadros -quizás el último- pintado en 1901, el mismo año de su muerte, conocido como “Un examen en la Facultad de Medicina de París“, que se encuentra actualmente en el Museo Toulouse-Lautrec de Albi, su ciudad natal. El cuadro nos muestra el examen de doctorado que tuvo que superar su primo, Gabriel Tapié de Céleyran, a quien vemos a la izquierda de la imagen, y a quien ya nos hemos referido en una entrada anterior, ante un tribunal del que formaban parte el profesor Robert Wurtz (con la toga roja) y el profesor Alfred Fournier.

Anuncios

Henri Bourgues (1860-1942): el amigo médico de Toulouse-Lautrec

Retrato del doctor Henri Bourgues

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Retrato del Dr. Henri Bourges (1891)
Óleo sobre cartón montado sobre madera. 78,74 x 50,48 cm.
Carnegie Museum of Art. Pittsburgh. USA

.

En una carta dirigida a su madre, en 1892, Toulouse-Lautrec le decía que consideraba a Henri Bourges “como uno de sus mejores amigos, como el mejor”.(1) Los dos Henri se conocían desde la infancia y Bourges (un joven formal y responsable) gozaba del respeto y la confianza de la familia del pintor. Por eso, como Toulouse-Lautrec detestaba vivir solo, cuando Bourges llegó a París para estudiar Medicina, compartieron durante siete años, entre 1887 y 1893, un apartamento en el número 19 de la rue Fontaine.

De aquella época, concretamente del año 1891, data este retrato que forma parte de una serie que Toulouse-Lautrec dedicó a sus mejores amigos. En él vemos a Henri Bourges en un rincón del taller del pintor, de cuerpo entero, poniéndose los guantes y vestido para salir… Ya sabemos como le gustaba al pintor disfrutar con sus amigos las noches de París: y, sin duda, Bourges lo acompañó con frecuencia.

Pero Henri Bourges completó con éxito sus estudios en 1893 (ya tenía, por cierto, 33 años) y no sólo empezó a ejercer enseguida sino que decidió casarse y fundar una familia. La noticia de la boda le sentó fatal a Toulouse-Lautrec, que no podía verse a si mismo en esa situación. El pintor se sintió traicionado y abandonado, cayó en un abatimiento profundo, y se convirtió en un peregrino durmiendo aquí y allá, en casa de algún amigo, en un hotel, en un burdel…

Sin embargo, la amistad entre ambos no acabó jamás. Bourges, que como médico alcanzó cierto renombre como autor y traductor de libros y artículos de medicina, destacando los que trataban sobre la difteria o la sífilis. Respecto a esta última, por ejemplo, pensaba que para su tratamiento era necesario aumentar las horas de sueño, y se preocupaba por las consecuencias de la vida noctámbula que llevaba su amigo pintor. Fue el médico Bourges, también, quien convenció a la madre de Toulouse-Lautrec, Adèle, en 1899, para que ingresara a su hijo en una clínica donde se le tratara su adicción al alcohol. El amigo médico siempre quiso lo mejor para el pintor.

Referencias bibliográficas

(1) CARCAS CASTILLO, M. Rosario (2012): El alcohol entre la vida y la obra de Tolouse-Lautrec. Tesis Doctoral. Universidad de Zaragoza: 244-246. [Disponible en: http://zaguan.unizar.es/record/9667/files/TUZ_0357_carcas_alcohol.pdf; consultado el 10 de noviembre de 2013].

Gabriel Tapié de Céleyran: el primo médico de Toulouse-Lautrec

171167_Lautrec_Dr Gabriel Tapie De Celeyran

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). El doctor Gabriel Tapié de Céleyran (1894)
Óleo sobre lienzo. 110 x 56 cm.
Museo Toulouse-Lautrec. Albi. Francia

Estoy convencido que, de no haber sido el primo y uno de los mejores amigos -si no el mejor- de Toulouse-Lautrec, difícilmente alguien podría hablar hoy sobre el médico Gabriel Tapié de Céleyran. De nada servirían para recordarle los años que fue ayudante del célebre doctor Jules-Émile Péan, entre 1891 y 1895; aunque fue Tapié de Céleyran, precisamente, quien introdujo a su primo artista en la sala de operaciones del doctor Péan, y gracias a ello Toulouse-Lautrec pintó el cuadro que podemos ver a continuación:

Toulouse-Lautrec Docteur Péan

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). El Dr. Péan operando (1891-1892)
Óleo sobre cartón. 74 x 50 cm.
Sterling and Francis Clark Art Institute. Williamstown, Massachusetts, USA

Sobre este cuadro pueden encontrar cumplida información en un artículo publicado en 2008 por Aronson y Ramachandran en Journal of the Royal Society of Medicine titulado: “The diagnosis of art: Dr. Pean’s operation” (pulsando sobre su título se accede directamente al artículo). Igualmente, me parece muy recomendable la entrada sobre este mismo cuadro publicada en el blog The Physician’s Palette, a la que también se accede pulsando sobre su título. Esa cabeza de pelo negro que vemos por detrás, a nuestra derecha en el cuadro, es la cabeza de Tapié de Céleyran.

Toulouse-Lautrec retrató a su primo medico en numerosas ocasiones. A veces, con unas simples líneas -como en el siguiente dibujo, fechado en 1894- que nos muestran su figura, alta y desgarbada, con sus antiparras, su bastón y su casi imprescindible chistera. Un dibujo que, en su sencillez, es prácticamente un retrato psicologico del primo médico.

un_doctor_de_casa_gabriel_tapie_de_celeyran_1894

Pero también lo retrató, junto a él mismo (son esos dos personajes, el alto y el bajito, que se ven an la parte central y superior del cuadro) en el Moulin Rouge, como buenos compañeros de juerga que eran, en las bulliciosas noches de París.

At the Moulin Rouge

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). En el Moulin Rouge (1892/1895)
Óleo sobre lienzo. 123 x 140,5 cm.
The Art Institute of Chicago. USA

Juntos, también, aparecen los dos primos en esta curiosa y simpática fotografía, en la que es el pintor, en vez de su primo, quien parece ejercer el papel de médico tomando el pulso a un acompañante que no hemos podido identificar.

Tapié de Céleyran y Toulouse-Lautrec

Cabe añadir que, tras el fallecimiento de Toulouse-Lautrec, su primo médico fue uno de los que más honró su memoria, impulsando y participando activamente en la creación del Museo que se creó en Albi, la ciudad natal del artista, al que donó gran parte de su propia colección de pinturas.

Seguramente ambos primos, el pintor y el médico, tan aficionados a las delicias de las noches de París, disfrutarían ahora del Moulin Rouge tanto como entonces…  A ese par de bon vivants está dedicado este vídeo…

Buenas noches… Me voy a dormir

990px-Henri_de_Toulouse-Lautrec_062

Acabo de leer la magnífica entrada que ha publicado la doctora Elena Fernández del Valle en su blog diasdeandar, titulada “¿Para qué dormimos?” (se accede directamente a la entrada pulsando sobre su título). Con lo bien que ella lo explica todo me ha convencido… Tengo que dormir más. Y, al menos por esta noche, voy a hacerle caso, por mi salud.

Pero me gusta irme a dormir con una buena lectura y una música agradable (agradable y -si es posible- sugerente)… Buenas noches. ¡Hasta mañana, si Dios quiere!

El cuadro con el que se inicia la entrada lo pintó Henri de Toulouse-Lautrec, en 1892, y se encuentra en el Musée de Orsay, en París.