Paul Wittgenstein, el pianista manco, y el concierto para la mano izquierda de Ravel

Paul Wittgenstein (1887-1961)

Paul Wittgenstein nació en una de las familias más ricas de Viena. En su casa se organizaban frecuentes veladas músicales, y el niño, apasionado por el piano desde siempre, tuvo el privilegio de tocar dúos con figuras de la talla de Johannes Brahms, Gustav Mahler o Richard Strauss.

En 1913 debutó en público como pianista profesional, obteniendo un gran éxito. Por desgracia, el año siguiente estallaría la Primera Guerra Mundial y el joven austrohúngaro es reclutado para el servicio militar con la mala fortuna de caer gravemente herido al poco tiempo en Polonia. Los rusos le hacen prisionero. Hay que amputarle el brazo derecho. Y se le envía a Siberia, donde permanece hasta 1916.

Pero el pianista manifiesta su resiliencia y decide continuar su carrera aunque sea sólo con la mano izquierda. Al finalizar la guerra, estudia, se ejercita duramente, arregla diversas piezas musicales para poder interpretarlas con su única mano, y aprende las que su antiguo maestro, Josef Labor, compone para él. Su tesón le hace popular en el ambiente musical de la época y más de una veintena de compositores escriben para el pianista manco, entre ellos Benjamin Britten, Paul Hindemith, Erich Wolfgang Korngold, Fransz Schmidt y Richard Strauss.(1) Aunque, de todas las obras escritas para Wittgenstein destaca, sin duda, el concierto para piano para la mano izquierda en re mayor que, entre 1929 y 1931, compuso Maurice Ravel.(2)

Existen grabaciones en las que podemos escuchar al propio Paul Wittgenstein interpretando ese concierto de Ravel. No obstante, por su mejor calidad de imagen y sonido he preferido insertar a continuación la cadencia del concierto de Ravel para la mano izquierda interpretado por el pianista estadounidense de origen serbio Ivan Ilić:

El concierto completo lo podemos ver y oír, a continuación, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Escuela Superior de Música Franz Liszt, de Weimar, dirigida por el profesor Nicolás Pasquet. La pianista es Hélène Tysman y éste era, por cierto, su examen final en la escuela alemana.

Yo no tengo formación musical para valorar a la joven pianista francesa técnicamente; pero, como público, la califico con sobresaliente y matrícula de honor.

NOTAS

(1) Sergéi Prokófiev compuso para Wittgenstein el Concierto para piano nº 4; pero el austriaco dijo que no entendía la pieza y nunca la tocó en público. Quizás por eso, un resentido Prokófiev afirmaba que él no veía ningún talento especial en la mano izquierda de Paul Wittgenstein.

(2) Wittgenstein también tuvo problemas con Ravel. En este caso, su relación amistosa se rompió porque aquél introdujo diversas modificaciones en la composición -sin habérselo comunicado a Ravel– que a éste le molestaron bastante. Unos dicen que nunca volvió a existir una buena relación entre ambos; otros que sí… Pero no he sido capaz de averiguar la verdad.

La mano de Goltzius

Hendrick Goltzius (1558-1617). Mano derecha del autor (1588)
Dibujo a pluma y tinta marrón. 23 x 32,2 cm.
Teylers Museum, Haarlem, Holanda

Cuando era niño, Hendrick Goltz (luego latinizaría su apellido como Goltzius), sufrió una grave quemadura en su mano derecha que le causó secuelas permanentes. La mano quedó deforme e incapacitada para realizar sus funciones con normalidad. Sin embargo, a pesar de su minusvalía, Goltzius llegaría a ser uno de los grabadores y pintores holandeses más importantes de su época.

Según su amigo, el pintor, historiador del arte y poeta Karel van Mander (1548-1606), Goltzius dibujaba y pintaba con la mano izquierda; pero grababa con la derecha, porque había aprendido a sujetar el buril con más fuerza que otros artistas, desarrollando la musculatura de todo el miembro superior derecho.

Goltzius nunca dejó de prestar una atención especial a su mano lesionada, a la que representó en numerosas ocasiones, como en los cuatro estudios que podemos ver a continuación:

Hendrick Goltzius (1558-1617). Cuatro estudios de su mano derecha (c.1588/1589)
Städelsches Kuntsinstitut, Frankfurt, Alemania

Pero, ciertamente, sus limitaciones orgánicas y funcionales no impidieron que se convirtiera en uno de los artistas más renombrados de su tiempo, en el norte de Europa: y todo gracias a su tesón y a su fuerza de voluntad.

Hendrick Goltzius (1558-1617). Autorretrato (1593/94)
Dibujo coloreado con carboncillo, tizas y acuarelas
Albertina, Viena, Austria

Un siglo más tarde, al sur de Europa, el compositor veneciano Antonio Lucio Vivaldi (1678-1741) pudo dedicarse por entero a la música -para satisfacción nuestra- porque fue dispensado del ejercicio de sus funciones sacerdotales por la insuficiencia respiratoria que padecía. Disfrutemos, pues, de este In turbato mare” RV 627 y rindamos homenaje a los dos grandes maestros, el músico y el pintor.

Guardar