Hipócrates rechazando los regalos de Artajerjes, en un cuadro de Girodet-Trioson

AnneLouisGirodetTrioson--HippocraterefusantlesprsentsdArtaxerxs1792

Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson (1767-1824).
Hippocrate refusant les presents d’Artaxerxés (1792).
Óleo sobre lienzo. 99 x 135 cm.
Museé d’Histoire de la Médecine[?]París.

“En la vida de Hipócrates -apunta el Profesor Reverte Coma– como suele suceder en la de muchos grandes hombres que la humanidad ha producido, se mezclan la realidad y la leyenda”.(1) Una de esas leyendas la pintó el francés Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson en 1792. En el cuadro, acompañado por algunos de sus discípulos, un Hipócrates de apariencia austera y gesto digno rechaza, sin mirarlos siquiera, los valiosos presentes que le ofrece la embajada persa enviada por el rey Artajerjes II Mnemón. Los persas le pedían que fuera con ellos “…para curar a sus tropas, diezmadas por una epidemia”.(2) El “Padre de la Medicina” se negó, aduciendo, según Reverte Coma, “…que el honor le impedía atender su petición”. Mucho se ha criticado esta supuesta negativa hipocrática a atender a los enfermos enemigos. Una negativa que nos debe hacer reflexionar -como señala Cáceres Chacón– “…sobre las obligaciones actuales del médico en el ámbito de la Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO” y de la deontología médica, en general.

No habría sido esa, sin embargo, la única ocasión en que Hipócrates negara la asistencia médica al enemigo. El ya citado profesor Reverte Coma, añade:

“Cuentan también Varrón, Galeno y Plinio que durante las guerras del Peloponeso, los reyes de Iliria pidieron a Hipócrates que fuese a curar una terrible epidemia de peste que se había declarado entre ellos. Se ha criticado a Hipócrates que se negase a ir allá, pero al parecer Hipócrates comprendió que la peste no tardaría en llegar a Atenas basándose en la dirección del viento, como así fue, y consideró que allí serían más necesarios sus servicios. Las grandes hogueras que mandó encender en toda la ciudad aplacaron la peste y quienes estuvieron cerca de ellas se vieron libres de la enfermedad.”

Si cuanto se ha dicho aquí fuera cierto: ¿Hizo bien o hizo mal, el médico Hipócrates, negándose a prestar asistencia al enemigo? La pregunta queda abierta para la discusión.

BIBLIOGRAFÍA

(1) REVERTE COMA, J. M. (s.f.): “Asclepieion de Cos. La tumba de Hipócrates”. [Disponible en: http://www.museorevertecoma.org/v2/index.php?option=com_content&view=article&id=22:asclepieion-de-cos-la-tumba-de-hipocrates&catid=1:antropologia&Itemid=2; consultado el 30 de abril de 2013].

(2) CÁCERES CHACÓN, A. (2009): “Hipócrates rechazando los regalos de Artajerjes”. Neuroeje, 22, 1: 19. [Disponible en: http://www.binasss.sa.cr/revistas/neuroeje/v22n1/art5.pdf; consultado el 30 de abril de 2013].