El “toque real” en el tratamiento de la escrófula

El “toque real” en el tratamiento de la escrófula

Según el Profesor Reverte Coma: “La escrófula o adenopatía tuberculosa, era una afección […] crónica, frecuente en la Edad Media que supuraba frecuentemente produciendo un olor fétido, ulceraciones y deformaciones del cuello lo que daban un aspecto repugnante al enfermo.” En Francia, esta enfermedad recibía el nombre de Mal du Roi, y en Inglaterra se le llamaba King’s Evil, denominaciones que tienen su origen en la capacidad taumatúrgica atribuida a ciertos monarcas: el poder de curar imponiendo sus reales manos a los enfermos.

La curación de la escrófula mediante el “toque de mano del rey” o “toque real” nace en Francia, a finales del siglo V. Se dice que Clodoveo I, rey de Francia entre los años 481 y 511, tenía un paje favorito al que amaba tiernamente, cuyo nombre era León. El joven enfermó de escrófula y al rey le dolía ver sufrir a su favorito. Pero una noche se le apareció un ángel que le dijo estas palabras: “Para curar a tu paje favorito, todo lo que tienes que hacer es tocarle el cuello con tus santas y reales manos mientras dices ‘Yo te curo y Dios te cura’.” Clodoveo siguió las indicaciones del ángel y León se curó de la escrófula.

También Isabel I de Inglaterra, “La Reina Virgen”, practicó el “toque real”. Aunque ella era muy mirada y sólo aplicaba su real “tratamiento” a aquellos enfermos a quienes los médicos habían examinado y diagnosticado la enfermedad.

Entre los grandes “tocadores” de Francia tenemos que citar al rey Enrique IV. Un médico suizo que visitó París por entonces, Felix Platter, pudo observar personalmente el espectáculo y dejó la siguiente descripción de lo que había visto:

“El Rey asistió a misa en Notre Dame, acompañado por el Duque de Saboya y vitoreado por el pueblo, que a su paso gritaba, ‘Vive le Roi’. Al terminar la misa el Rey regresó al palacio de Louvre donde lo esperaban más de cien enfermos. Tan pronto como el Rey entró en la sala los enfermos se arrodillaron formando un círculo. El Rey fue de uno a otro, tocándoles con el pulgar y el índice la barba y la nariz, y después ambas mejillas con los mismos dedos de modo [que hacía] el signo de la cruz, y diciendo con el primer signo ‘El Rey te toca’, y con el segundo ‘Dios te cura’. El Rey hacía después la señal de la cruz frente a la cara de cada paciente y su tesorero, que le acompañaba, le daba a cada paciente cinco centavos […] todos los enfermos tenían grandes esperanzas de ser curados por el ‘toque real’… [Y, al menos, se llevaban la limosna]. Se decía que cuando el ‘toque del rey’ no curaba era porque el rey no era legítimo, ya que Dios solo les concedía a los verdaderos soberanos el don de curar a todos.”

Enrique IV tocando a 575 enfermos en Reims duriante la Semana Santa de 1606. Grabado de Pierre Firrens

Enrique IV tocando a 575 enfermos en Reims duriante la Semana Santa de 1606. Grabado de Pierre Firrens

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Según el mismo Platter indicaba, el monarca practicaba la ceremonia cuatro veces al año (por Pascua, Pentecostés, Todos los Santos y Navidad), y en algunas ocasiones llegó a tocar en un solo día a más de mil quinientos enfermos. Lo mismo se comentaría casi un siglo después sobre Luis XIV, “el Rey Sol”, máximo representante de la monarquía absoluta, del que se dijo que en el Domingo de Pascua de 1686 alcanzó a tocar a mil setecientos individuos. La tradición se mantuvo hasta los prolegómenos de la Revolución francesa, pues fue aceptada hasta por el decapitado Luis XVI. En España, por cierto, no fue asumida con tanta credulidad la supuesta capacidad taumatúrgica de la corona y nunca se llevó a cabo esta práctica.

No ha quedado constancia -que yo sepa, salvo en el caso de Clodoveo y su paje León– de los resultados obtenidos con tan peculiar tratamiento. Aunque -ciertamente- la escrófula raramente es mortal y remite espontáneamente con relativa frecuencia, lo que facilitaba que se pudiera atribuir su curación a la intervención real (más allá de los posibles efectos de la curación por la fe). Eran otros tiempos… Tiempos de monarquía absoluta en los que el soberano ejercía el poder por “derecho divino”. La Medicina, la Religión y la Política han cambiado mucho. Pero, no he podido dejar de pensar, mientras escribía, en los médicos que en la actualidad se ven obligados a trabajar sometidos a una enorme presión asistencial, atendiendo consultas masificadas… y no imponiendo las manos sino aplicando el método científico.

  1. Hace días estuve en Madrid y platiqué con amigos que se cuentan entre quienes resisten la enorme presión asistencial. Parece que es Sanidad quien clama por el toque real (no necesariamente de mano de Don Felipe)… Y bueno, no es que en México estemos mejor. También vamos haciendo lo que se puede.

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    • No me extraña que estemos más o menos igual en nuestros respectivos países, Elena. ¡Hermanos somos!😉
      Confío, sin embargo, en que tu estancia en España haya sido grata (la de Holanda ya sé que sí).
      Me alegra mucho leerte de nuevo.
      Gracias por estar aquí. Un abrazo.

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