Georges Chicotot y el nacimiento de la radioterapia

Georges Chicotot y el nacimiento de la radioterapia

Sólo habían pasado unos meses desde que Wilhelm Conrad Röntgen descubriera los rayos X, a finales de 1895, cuando los médicos de la época comenzaron a estudiar las aplicaciones del descubrimiento del físico alemán, entusiasmados con las extraordinarias posibilidades que ofrecía tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. No sólo tenían ahora la posibilidad de ver el interior del cuerpo humano –del cuerpo humano vivo- mediante la radioscopia y la radiografía, facilitando el diagnóstico; sino que esos rayos eran capaces de destruir los tejidos enfermos, en concreto los tumores cancerosos, naciendo así la radioterapia. Uno de los primeros radioterapeutas fue Georges Chicotot (1868-1921), el señor de la chistera por el que se preguntaba en la entrada anterior, como enseguida apuntaron con acierto nuestros amigos euclides59 y Tú Lisa, yo Conda. Un personaje de gran interés para la historia de la relación entre la medicina y el arte, este Chicotot, porque fue primero pintor y luego médico, conjugando admirablemente ambas vocaciones a lo largo de su vida. Y en ambas destacó.

Georges Chicotot se apasionó por la anatomía durante sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de París, hasta el punto que decidió comenzar los estudios de Medicina en 1892. No abandonó la pintura, exponiendo regularmente –al menos- hasta 1913. Pero, tras finalizar la carrera de Medicina, en 1899, empieza a ejercer en el Hospital Broca, donde llegaría a ser jefe del laboratorio de radiología en 1908.

Un año antes, en 1907*, el médico pintor nos ofrece un testimonio científico y artístico sobre la forma en que se realizaba un acto médico en su recién nacida especialidad: el tratamiento del cáncer de mama mediante los rayos X. Le vemos a él mismo, a la derecha del cuadro (que se encuentra en el Musée de l’Assistance Publique – Hôpitaux de Paris), vestido con su bata blanca pero sin quitarse ese sombrero de copa que tanto llama la atención… Parece que no era por despiste, ni mala educación, ni para darse importancia, ni por coquetería (como en algún lugar he leído) sino –simplemente- porque era costumbre entonces llevarlo puesto.

Georges Chicotot (1868-1921). Primeros ensayos del tratamiento del cáncer mediante la radioterapia (1907). Musée de l'Assistance Publique - Hôpitaux de Paris

Georges Chicotot (1868-1921). Primeros ensayos del tratamiento del cáncer mediante la radioterapia (1907). Musée de l’Assistance Publique – Hôpitaux de Paris

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Chicotot mira atentamente el reloj que lleva en su mano izquierda para controlar el tiempo de exposición, mientras que con esa especie de soplete encendido que porta en la izquierda controla la dosis de radiación que emite una bombilla radiógena situada en el interior de un tubo de Crookes al que se aplica un elevado voltaje eléctrico para producir los rayos X que incidirían directamente, a través de un cilindro hueco de vidrio sobre la mama de la enferma, que con los ojos cerrados recibe su tratamiento, la “operación radiológica” como se decía entonces. No hay mamparas ni cabinas emplomadas, ni gafas, ni guantes, ni delantales… Los medios de protección radiológica empezarían a utilizarse unos años después, en Alemania. No fueron obligatorios hasta 1922. En 1921, con 53 años de edad, fallecería Georges Chicotot, el médico pintor o pintor médico, como la mayoría de los primeros radiólogos: a consecuencia de la sobreexposición a las radiaciones.

*Aunque siempre se data este cuadro en 1907, a mí me parece ver bajo la firma del autor el año 1908 (será que no veo bien).

Referencia bibliográfica:

NARDIN, Anne (s.f.): “Naissance de la radiothérapie”. En: 1643-1945 L’Histoire par l’image. Disponible en: http://www.histoire-image.org/site/oeuvre/analyse.php?i=528; consultado 7 Febrero 2015.

Enlace de interés (gracias a Tú Lisa, yo Conda):

1907: Autoportrait du Docteur Chicotot (peinture)

  1. Hola Paco,
    te has hecho esperar pero ha merecido la pena y mucho. Como te decía en otros comentarios me sonaba, me sonaba, pero no conseguía acordarme de dónde. El cuadro es magnífico tanto en su ejecución como en mostrarnos la práctica de la medicina de principios de siglo XX y con tu permiso lo compartiré con un amigo mio, senólogo y gran cirujano especializado en patología mamaria, creo que lo disfrutará igual o más que yo.
    Un abrazo
    P.D. Por cierto, yo también veo un 8.

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    • He tardado más de lo que hubiera querido, Francisco; pero es que, estos últimos días han surgido obligaciones urgentes que me han impedido dedicar algo de tiempo al blog.
      Será un honor que compartas esta publicación con tu amigo y con quien quieras.
      Otro abrazo fuerte para ti.
      P.D.: ¡Gracias por lo del 8! Es que lo parece ¿verdad?

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  2. Impresionante, Francisco.

    ¡Cuántos desconocidos para la mayoría de los mortales habiendo sido tan importantes para la Historia! Menos mal que hay gente como tú que les da su justa divulgación y reconocimiento en lugares de acceso público como éste. Me dio pena el final temprano de este hombre, como el de todos los que cayeron debido a su desconocimiento del absoluto peligro de la exposición a los rayos.
    Es fascinante el modo en que lo cuentas y todo lo que se aprende leyendo lo que escribes.
    Seguiré este blog también, si me lo permites.
    No tengo nada que ver con el mundo de la Medicina ni del Arte, pero quizá, precisamente por eso, me quedo prendada de estas letras.
    Saludos extremeños.

    ( Voy avanzando en las redes, pero lo de los blogs se me hace muy cuesta arriba. Creo que eso lo dejaré para más adelante. Gracias por tu ayuda).

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    • Gracias MIna, por tus amables palabras.
      Efectivamente, han sido muchos los médicos, a lo largo de la historia, que han dado la vida en el ejercicio de su profesión. Creo que está bien reconocerlos.
      Muchísimas gracias y un cordial saludo para ti.

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  3. Pingback: La primera sesión de radioterapia para el cáncer de mama | PAINT HEALTH

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