Ébola

Umar Khan médico jefe Sierra Leona

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Él es el médico jefe de la lucha contra el Ébola en Sierra Leona, Umar Khan (en una foto tomada el pasado mes de junio), contagiado por el virus.

En la siguiente fotografía vemos al Dr. Kent Brantly con su esposa y sus hijos. Brantly se ha contagiado por el virus ejerciendo su labor en Liberia.

Los Brantly

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Cuando escribo esta nota, ambos viven todavía y están hospitalizados. Lamentablemente, otros médicos han fallecido ya por el contagio, como los doctores Samuel Brisbane o Sam Mutooru Muhumuza, y como ellos muchos médicos y enfermeras más han muerto también, en la terrible epidemia de Ébola, la peor de la historia, que ahora mismo está azotando Sierra Leona, Liberia, Nigeria y Guinea Conakry; a pesar de que todos -así se ha manifestado y lo creo porque se trata de auténticos especialistas en la lucha contra las enfermedades víricas- han utilizado siempre las más estrictas medidas de protección personal…

Handout of Dr. Kent Brantly of Samitan's Purse relief organization in Monrovia

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El virus toma su nombre del río Ébola, que discurre por la República Democrática del Congo (antes Zaire) donde se identificó por primera vez la enfermedad en 1976.  Antes conocida como fiebre hemorrágica del Ébola, la enfermedad por el virus del Ébola (EVE), que no tiene tratamiento específico ni vacuna y puede llegar a alcanzar tasas de mortalidad cercanas al 90%, se transmite al ser humano por animales salvajes (se considera que los huéspedes naturales del virus son los murciélagos frugívoros de la familia de los Pteropodidae) y se propaga en las poblaciones humanas por contacto de persona a persona.

Clínicamente, la EVE se suele caracterizar por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta, lo cual va seguido de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas. Los resultados de laboratorio muestran disminución del número de leucocitos y plaquetas, así como elevación de las enzimas hepáticas.

Los pacientes son contagiosos mientras el virus esté presente en la sangre y las secreciones. El virus del Ébola se ha aislado en el semen hasta 61 días después de la aparición de la enfermedad en un caso de infección contraída en el laboratorio.

El periodo de incubación (intervalo desde la infección hasta la aparición de los síntomas) oscila entre 2 y 21 días.

No siempre es posible identificar precozmente a los pacientes con EVE porque los síntomas iniciales pueden ser inespecíficos. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una serie de normas para la protección de los profesionales sanitarios, que se hayan especialmente expuestos al contagio de esta enfermedad por su mecanismo de transmisión, por contacto de persona a persona:

  • Es importante que se observen en todo momento y todos los centros las precauciones habituales en todos los pacientes, independientemente de su diagnóstico. Entre ellas se encuentran la higiene básica de las manos, la higiene respiratoria, el uso de equipos de protección personal (en función del riesgo de salpicaduras u otras formas de contacto con materiales infectados) y prácticas de inyección e inhumación seguras.
  • Los trabajadores sanitarios que atienden a pacientes con infección presunta o confirmada por el virus del Ébola deben aplicar, además de las precauciones generales, otras medidas de control de las infecciones para evitar cualquier exposición a la sangre o líquidos corporales del paciente y el contacto directo sin protección con el entorno posiblemente contaminado. Cuando tengan contacto estrecho (menos de 1 metro) con pacientes con EVE, los profesionales sanitarios deben protegerse la cara (con máscara o mascarilla médica y gafas) y usar bata limpia, aunque no estéril, de mangas largas y guantes (estériles para algunos procedimientos).
  • Quienes trabajan en el laboratorio también corren riesgo. Las muestras tomadas a efectos de diagnóstico de personas o animales con infección presunta o confirmada por el virus del Ébola deben ser manipuladas por personal especializado y procesarse en laboratorios adecuadamente equipados.

Actualmente estamos sufriendo la peor epidemia conocida de enfermedad del virus del Ébola, con una gran mortalidad entre la población general; pero que, por su mecanismo de transmisión, afecta de manera especial al personal en contacto directo con los enfermos. A pesar de las recomendaciones de la OMS, ya son muchos los profesionales sanitarios contagiados, y algunos han muerto. Y si esto es así ahora que se conocen los mecanismos de transmisión y se aplican medidas de protección habitualmente adecuadas para evitar el contagio, pienso en tiempos pasados cuando no se conocían unas ni otras; y la peste, el cólera, la fiebre amarilla, el paludismo o la tuberculosis, por ejemplo, se cebaron en los profesionales que se ocupaban de combatirlas. A lo largo de la historia han sido muchos los médicos que han pagado tributo a su profesión con su vida. En la próxima entrada hablaremos de uno de ellos…

Adenda:

Desgraciadamente, como nos anuncia D. Arturo Martí-Carvajal en su comentario, el Dr. Sheik Umar Khan, falleció el pasado 29 de julio en una clínica de Médicos Sin Fronteras al norte de Sierra Leona, donde se encontraba en aislamiento desde que contrajo la infección por el virus del Ébola hace apenas una semana. Para una mayor información sobre este asunto, inserto a continuación la entrada que le ha dedicado en su blog el Dr. Mariano Salazar Castellón:

“Un héroe de la salud pública moderna: El doctor Sheik Umar Khan, muere en Sierra Leona, su país natal, en la lucha contra el Ébola”

  1. El continente de nuestros ascentros, Afrika), es un pais muy rico en su subsuelo, pero muy mal explotado por lia que se apoderaron de sus tierras y en cambio ESE pais tan hermoso, es el peor de todos los continentes. Gente muriendo de hambre, viviendo en terribles condiciones y… que hacen los paises ricos que se han apovechado de sus tierras??? Nada, sólo piensan en guerras y ganar dinero con las malditas armas, sino se malgastara tantos millones, ese mismo dinero se podría aplicar en investigaciones y ayudar a toda esa maravillosa gente que les ayudan como los Brantleys.

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    • Tienes razón, Rosa. No soy optimista. No creo que la cosa cambie mucho en el tiempo necesario para que lo podamos ver. Pero tampoco quiero perder la esperanza en un mundo mejor.
      Muchísimas gracias, y un afectuoso abrazo.

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  2. Hola Paco,
    tienes razón, es la peor epidemia de Ébola hasta la fecha pues a día de hoy hay más de 700 personas fallecidas y lo peor es la sensación de inseguridad que hay para ser controlada a corto / medio plazo. Todos los gobiernos deben actuar al unísono y se han de tomar medidas excepcionales para un caso excepcional como este. Muestras en el artículo el lado humano de estos verdaderos héroes que dan literalmente su vida por ayudar a los demás. El sufrimiento a sus familiares debe ser enorme. Gracias por el tributo que les das con este artículo. Deberían ser más reconocidos por la prensa y medios de comunicación. Son un ejemplo de solidaridad hasta el extremo, hecho que por desgracia estamos faltos en la actualidad.
    Un abrazo con esperanza.

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  3. Pingback: Ébola: héroes anónimos

    • Muchísimas gracias por la información, Arturo. Efectivamente, el Dr. Umar Khan había fallecido en el tiempo que pasó desde que me documentaba para esta entrada hasta que la publiqué. Pero gracias a esa información pude actualizarla enseguida.
      ¡Un abrazo!

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  4. He marcado “me gusta” aunque no me gusta nada el tema de la entrada.
    Es una situación terrible, supongo que ambos médicos no tienen prácticamente probabilidades de sobrevivir, aunque espero equivocarme y que publiques que ambos se han salvado.
    con la facilidad de de comunicaciones ¿es posible que el Ébola salte de África a otros lugares no tropicales. Porque el vampiro de la fruta no creo que emigre pero el virus se transmite de persona a persona. El ébola podría ser la peste negra del siglo XXI con los mismos resultados, o peores, que los del siglo XIV.
    Vi la entrada hace unas horas pero con mis problemas de conexión no he podido comentar hasta ahora.

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    • Sí Hesperetusa, cuesta trabajo decir que gusta una entrada como ésta, que trata sobre un tema terrible. Gracias por explicarlo.
      Ciertamente, algunos comentaristas han establecido ya comparaciones y hablan del Ébola como la peste del siglo XXI; pero yo no creo que pueda ser comparable. Es verdad que, gracias a la facilidad con la que hoy día nos desplazamos (sobre todo en avión), y siendo tan relativamente largo el periodo de incubación de la enfermedad, pueden darse casos en países muy alejados (ya se hablado de ello en los Estados Unidos, por ejemplo, y aquí tuvimos un caso dudoso en un brote anterior); pero gracias a que el virus no tiene transmisión aérea (eso es fundamental) sino que el contagio tendría que ser persona a persona, disponemos de las medidas necesarias para evitar una epidemia en países como el nuestro y en la mayoría. Nuestra situación es muy distinta a la zona de África afectada.

      Internet últimamente está bastante tonto -hablando de otra cosa- y a mí también me ha dado algunos problemas los últimos días. De hecho no me ha dejado responder a tu comentario a la primera… menos mal que lo había copiado, como precaución, cuando noté que se ponía raro.🙂

      Para ti, mi agradecimiento, mi cariño y un fuerte abrazo.

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  5. Realmente es difícil pulsar ‘me gusta’, pero me gusta tu artículo que además de informativo trae modelos de generosidad y entrega, como comenta FJ Tostado.
    Leerte me ha recordado el caso del médico Juan Tomás Porcel que en los años que precedieron a 1565 fue llamado a Zaragoza desde su Córcega natal por Felipe II para que atendiera y estudiara a cientos de pacientes que caían víctimas de la peste, enfermedad que había acabado con numerosos médicos y cirujanos de la ciudad donde ya ni “por dinero ni por caridad juntamente con dinero” era posible encontrar quien se responsabilizara de los más de 800 yacentes en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia. Unos 200 años antes de la publicación de Morgagni (De Sedibus et Causis Morborum per Anatomen Indagatis), Porcel publicaba un libro con los resultados de numerosas autopsias de fallecidos por la peste apuntando causas, consecuencias y recomendaciones terapéuticas.
    Tras leer tu entrada,tiene uno la sensación de que la humanidad no avanza y no es verdad, avanzamos a costa de una inmensa mayoría de gente entregada, generosa y buena, y ello a pesar del contrapeso de unos cuantos insaciables.
    Me sumo al homenaje. Gracias por darme la oportunidad.

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  6. Buen enfoque, amigo Francisco (copio y pego). Nunca se acaban los riesgos, y menos tratándose de enfermedades transmisibles. Pasaron las grandes epidemias de peste, pero ahí siguen -como bien recuerdas- el cólera, la fiebre amarilla, el paludismo y la tuberculosis. Ahora el ébola se presenta como un nuevo reto.
    Un estival abrazo.

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    • Gracias José Manuel, querido amigo, siempre tan amable conmigo; pero no por ello menos certero en tus afirmaciones. Tenemos muchos retos a los que hemos de procurar dar cumplida respuesta.
      Un abrazo y feliz agosto.

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  7. Es un tema muy preocupante y, como han dicho anteriormente, da rabia que los tantos males se ceben en la misma zona del planeta. Siempre ocurre con las zonas más desfavorecidas que son las que tienen mayor número de problemas de todo tipo… Es injusto.
    Esta mañana me mandaron un “whatsapp” para contarme que el cura que casó a uno de mis hermanos se ha contagiado de esta enfermedad también allí. Me he sentido impotente una vez más.
    Gracias por la información y por esfuerzo que haces siempre de ser fiel solo a la verdad.
    Merece la pena leer todo lo que escribes y compartes.
    Un beso.

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    • Gracias a ti siempre querida Laura, por tu testimonio y por tu agradable presencia en este blog. Comparto contigo muchas cosas, ideas y pensamientos… También la indignación por la injusticia que sufren -además de todo- los habitantes de esa parte de nuestro mundo.
      Muchísimas gracias, de nuevo, y otro beso muy grande para ti.

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