¿Qué fue de Desgenettes tras su discusión con Napoleón en Egipto?

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Carle Vernet (1758-1835). Baron René-Nicolas Dufriche, Desgenettes (1828). Óleo sobre lienzo. Musée Val-de-Grâce. París

Aunque con Audrey Hepburn y Gary Cooper por medio, en sus respectivos aniversarios de nacimiento -cosas de este blog variopinto- hemos estado hablando últimamente sobre René-Nicolas Dufriche, barón Desgenettes, el médico jefe del ejército de Napoleón en Egipto y Siria. Vimos como la estrecha relación que había entre ambos parecía haber terminado mal, por negarse el médico a acabar con la vida de los enfermos -tal como Napoleón proponía, para facilitar la evacuación de las tropas de Jaffa- en cumplimiento de su compromiso ético profesional.

Pero, ¿qué sucedió con Desgenettes cuando regresó a Francia? ¿Tuvo alguna repercusión en su carrera profesional haber mantenido ante Bonaparte su firme actitud de defensa de la vida? Pues, la verdad es que no. Es posible, incluso, que Napoleón le admirase todavía más por eso. Y, lo cierto, es que Desgenettes siguió ejerciendo sus actividades profesionales tanto en el ejército como en la vida civil, y continuó desempeñando cargos de la mayor responsabilidad.

De forma muy breve, enumeraremos a continuación algunos de los aspectos más destacados de la biografía de Desgenettes, desde que volvió de Egipto hasta su muerte:

  • A su regreso a Francia fue nombrado Jefe del Hospital Militar de Estrasburgo, donde se formaban los futuros oficiales médicos del Ejército.
  • Fue Profesor de Higiene de la Facultad de Medicina de París y médico del Hospital de Val-de-Grâce.
  • Se le hizo miembro de las Sociedades de Medicina de Marsella y Montpellier, el mismo año que publicó su Histoire médicale de l’armée d’Orient (1802), obra que recibió una extraordinaria acogida por parte de sus compañeros de profesión.
  • Se le concedió la Legión de Honor.
  • Se le nombró Inspector General del Servicio de Sanidad del Ejército.
  • Participó en las comisiones de investigación de enfermedades epidémicas en Italia y España (fiebre amarilla).
  • Como Jefe de los Servicios Médicos del Ejército francés participó en las batallas de Eylau, Friedland y Wagram.
  • Acompañó a Napoleón, por deseo expreso de éste, en su viaje a España, el año 1808.
  • Fue nombrado Caballero del Imperio en 1809 y Barón en 1810.
  • Participó en la Campaña de Rusia, donde fue hecho prisionero en Vilnius el 10 de diciembre de 1812. Sin embargo, el zar Alejandro III lo liberó enseguida, en reconocimiento a la atención que les había prestado a los soldados rusos heridos, y lo devolvió al ejército francés acompañado por una escolta de su guardia personal de cosacos.
  • Una vez más, como Jefe de los Servicios Médicos del Ejército, participó en la Campaña de Alemania, donde también fue hecho prisionero y liberado en cuanto se supo su nombre.
  • Siguió al lado de Napoleón, como Jefe Médico de su Ejército, en la batalla de Waterloo.
  • Luis XVIII lo confirmó en todos sus puestos, militares y docentes.
  • Finalmente, fue nombrado jefe médico del Hospital de Les Invalides.

En definitiva, René-Nicolas Dufriche, el barón Desgenettes, fue un médico militar y profesor que se ganó el respeto de cuantos le conocieron, como profesional y como persona.

El retrato que da inicio a esta entrada, pintado por Vernet en 1828, cuando Desgenettes tenía 66 años, nos lo muestra con algo de sobrepeso -eso sí- pero con su uniforme de médico militar y sus medallas, en lo que parece ser un campamento militar. Estaba aún plenamente activo y así sería hasta 1834, cuando un accidente cerebrovascular lo dejó prácticamente impedido. Murió en París, el 3 de febrero de 1837, con 74 años de edad.

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    • Me alegra mucho lo que dices, Elena. A mí me ocurre los mismo. La verdad es que Napoleón contó con algunos excelentes profesionales… cosa que no me extraña por diversos motivos, entre ellos el lugar preminente que ocupaba la medicina francesa de su tiempo. Otro buen ejemplo de ello fue su cirujano jefe, Dominique Larrey, de quien algo dije en la entrada sobre la Batalla de Borodino, pero que merece una especial para él.
      Muchísimas gracias, y un muy cordial abrazo.

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  1. Coincido plenamente, Desgenettes me produce admiración como médico y como persona. Llevar la contraria a “todo” un Napoleón fué muy, pero que muy, arriesgado. Como ya dije, desconocia “todo” sobre él y me alegra haberlo descubierto. Francia en esa época, tenía grandes médicos, como Pierre Joseph Desault, gran cirujano y fundador de la anatomia topográfica. Y un alumno suyo, Corvisart, fundador de la clinica médica de Francia. Sigo aprendiendo, sobre algo que me apasiona: historia de la Medicina (con mayúsculas). Te animo a seguir con estos grandes médicos.
    Un abrazo
    Antonio

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    • Muchísimas gracias Antonio. Tus palabras son un gran estímulo para mí. Como podrás ver, algunas entradas al blog son más “ligeras” (por decirlo así); pero estoy preparando otras con mayor contenido. La próxima (entre esas entradas más elaboradas) tratará sobre el último de los Austrias, Carlos II el Hechizado. Espero que te guste. Más adelante hablaremos sobre otros temas, también sobre grandes médicos.
      Gracias, de nuevo, y un fuerte abrazo.

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  2. Hola Paco,
    sí señor, fue todo un “Señor”. Enfrentarse a Napoleón no debió de ser una decisión fácil pero no se dejó llevar por la tentación de ceder. Ejemplo deberíamos tener todos en nuestra práctica diaria y tomar estas decisiones valientes.
    Un abrazo

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    • No cabe duda, Francisco, de que Desgenettes tenía las ideas muy claras, y por ello merece nuestra admiración. Admiración y respeto del que gozó también en su tiempo, empezando -no lo olvidemos- por el propio Napoleón….
      ¡Un abrazo, Francisco!

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  3. Y bravo por Napoleón. Que la oposición radical del profesional no tuviera consecuencias…
    En aquellos tiempos.
    ¿Y en estos?
    ¡Cuánto aprendo con vosotros!. Gracias

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    • ¡Qué alegría tenerte aquí, querido José Antonio!
      Coincido con tu opinión y dudo de que hoy pudiera suceder lo mismo…. Desgenettes fue respetado por Napoleón y por el Rey… y cuando fue hecho prisionero por el ejército enemigo, al reconocerle (lo mismo le sucedió al cirujano Larrey) fue devuelto con honores a su Ejército. ¡Eran otros tiempos! Tiempos de caballeros. Tiempos de honor…
      ¡Un abrazo José Antonio!

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  4. Es inteligente rodearse de personas eficaces en su trabajo; Napoléon fue inteligente al hacerlo.
    Y el barón… merece toda mi admiración y respeto: No es fácil enfrentarse a los que tienen nuestro futuro profesional en sus manos, pero por amor a la vida humana y por ética, merece la pena hacerlo.
    Un abrazo grande, Francisco Doña.

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    • Estoy completamente de acuerdo contigo, Laura querida. Con sus luces y sus sombras, yo tengo un gran respeto a la figura de Napoleón Bonaparte. En cuanto a Desgenettes, el Jefe Médico de su Ejército: respeto, admiración y hasta orgullo profesional… Le considero un ejemplo, y no sólo por el hecho concreto que aquí se narra, sino por sus investigaciones y el modo en que dirigió a su equipo de colaboradores… Conozco a quien hace hoy todo lo contrario y se hace llamar jefe…
      Muchísimas gracias por estar aquí, Laura. Tu presencia es siempre una gran alegría para mí.
      Un beso “napoleónico”, querida amiga.

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