De “Guerra y Paz” a la Batalla de Borodinó y el cirujano Larrey

De “Guerra y Paz” a la Batalla de Borodinó y el cirujano Larrey

Nuestro juego de la entrada anterior, en el que se planteaban diversas cuestiones sobre la foto de una bella joven y un vídeo musical, con vals palaciego incluido, fue completado con éxito gracias a la perspicacia de los buenos amigos de este blog. Efectivamente, la joven y bella actriz francesa de lírico apellido artístico, Clémence Poésy, interpretaba a Natasha Rostova (igual que para nuestra amiga Elena Fernández del Valle, para mí Natasha siempre será Audrey Hepburn), la protagonista femenina de Guerra y Paz, la grandiosa novela de León Tolstoi, en una de sus más recientes versiones televisivas. La música es el vals que abre la suite orquestal Masquerade, del armenio Aram Khachaturian. Pero, aunque no sea obligatorio (de hecho procuro que, de vez en cuando, en el más puro estilo letamendiano, no tengan nada que ver) quizás alguien se pregunte -al menos este servidor de ustedes se lo pregunta siempre- si algo de esto guarda relación con la medicina. Y, la verdad, ya sea de forma directa o indirecta, no resulta difícil encontrar relación con la medicina en la mayoría de los casos… Podríamos hablar, por ejemplo, del delicado fototipo de piel de mademoiselle Poésy, que hace necesario, para ella y para todos los que tienen un fototipo semejante, el cuidado habitual de la piel, sobre todo la protección solar constante. Podríamos mencionar también que Tolstoi comenzó a escribir su magna obra cuando convalecía de una fractura en un brazo (es de suponer que no se había roto el de la mano que escribía) tras caerse de un caballo, durante una partida de caza, en 1864. Pero no, no hablaremos de esto (aunque lo dicho, dicho está). La Batalla de Borodinó (1812), que Tolstoi narra con detalle en una de las partes de su novela, será la excusa para referirnos a una de las grandes figuras de la historia de la medicina francesa (y hay muchas), el cirujano de quien Napoleón afirmó que era “el hombre más virtuoso” que había conocido: Dominique Jean Larrey (1766-1842).

Adentrémonos en la Batalla de Borodinó (por suerte, sin miedo a caer heridos o muertos). En 1822, diez años después de que tuviera lugar, el francés Louis-François Lejeune, que también fue general del ejército napoleónico, la pintaba así:

Battle_of_Borodino

No entraremos nosotros en valorar las tácticas de los generales enfrentados, Napoléón (quien, por cierto, sufría de fiebre aquel día) y Kutuzov, ni discutiremos sobre si lo que parecía una victoria francesa fue el inicio de su derrota… De todo esto, yo al menos, no tengo conocimientos para poder hablar. Sin embargo, si podemos apuntar que se trata de una de las batallas más sangrientas y mortíferas de la historia. La estimación de pérdidas varía de forma notable según la fuente. Los franceses aseguraron haber sufrido 28.000 muertos y heridos, incluyendo 48 generales. Otras fuentes situan estas cifras en niveles mucho más altos: 50.000 muertos. Los rusos perdieron -según también las diversas fuentes- entre 38.500 y 58.000 hombres. ¡Terrible!

Ardua, muy ardua debió ser la tarea de los médicos militares de ambos bandos. Cirujanos, en su mayoría, que desarrollaban su labor en pleno campo de batalla, como nos muestra en su cuadro el pintor y general Lejeune. Entre esos médicos militares estaba el propio Cirujano Jefe del ejército de Napoleón, Dominique Larrey, y así nos lo muestra en su cuadro Lejeune (quien, por cierto, debía conocerle personalmente). Acerquémonos a la zona donde los cirujanos están trabajando…

Battle_of_Borodino - copia

Acerquémonos todavía un poco más… (como ya sabemos que para nosotros no hay peligro). 🙂

baron_jean

Sinceramente, no soy capaz de afirmar si Larrey es el hombre que aparece con la cabeza vendada (herido, por tanto) o el que se la venda. Sí está claro que ambos -entre otros- son médicos o cirujanos ejerciendo su labor en el campo de batalla.

Para saber como era Dominique-Jean Larrey con certeza, disponemos del retrato que le hizo, en 1804, su compatriota Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson.

Anne-Louis Girodet-Trioson Retrato del Barón LarreyDominique-Jean Larrey nació el 8 de julio de 1766 en un pequeño pueblo del sur de Francia, en los Pirineos. Quedó huérfano siendo muy niño. Durante diez años fue el sacerdote de su parroquia quien se encargó de su educación, pero reconociendo en el muchacho grandes aptitudes, a los 13 años lo llevó a Toulouse, con su tío Alexis Larrey, Cirujano Jefe del Hospital Saint-Joseph de la Grave, en esa ciudad. Allí inició su formación médico-quirúrgica, que completó en París, junto a uno de los más grandes cirujanos de la época, Pierre-Joseph Desault (quien más tarde sería nombrado médico del hijo del guillotinado Luis XVI, el cual falleció en extrañas circunstancias, en 1795, mientras estaba cautivo en la prisión de El Temple; corriendo el rumor de que Desault, su médico, murió ese mismo año envenenado por haberse negado a ejecutar los proyectos criminales del gobierno revolucionario contra el heredero del trono francés). Larrey comenzó su ejercicio profesional como médico de la Armada, pero tuvo que desistir por sus continuos mareos; de modo que, tras un tiempo breve como cirujano ayudante de Desault ingresó en el Ejército, donde llegaría a ser Cirujano Jefe de los Ejércitos de Napoleón. Fue él quien creó el transporte de heridos mediante ambulancias, e introdujo los principios de la sanidad militar moderna, realizando los primeros “triajes en el campo de batalla, estableciendo un orden de prioridad para el tratamiento de los heridos independientemente de su rango e incluso del ejército al que pertenecieran… Mucho más habría que añadir sobre esta gran figura de la historia de la medicina y buen hombre que fue Dominique Larrey. Pero, para saber más sobre él, les recomiendo el estudio que le dedicó el profesor José Luis Fresquet -que lo explica mucho mejor que yo- al que pueden acceder directamente en el enlace que inserto a continuación:

José L. Fresquet (2005): Dominique Jean Larrey (1766-1842)

Anuncios

  1. Hola Paco,
    gran artículo. Muestras perfectamente el horror de esas terrible batallas. Los médicos (cirujanos) que atendían a los heridos eran verdaderos héroes y muestra de ello es la fotografía que muestras ampliada de los cirujanos curándose sus propias heridas sin dejar de atender a los soldados heridos. Eran verdaderos héroes.

    Si me permites, y para complementar un poquito tu entrada de hoy, me tomo la libertad de dejar el enlace a una entrada de mi blog en el que me centro en la figura de Henri Durant, uno de los fundadores-promotores de la actual Cruz Roja. Quedó tan impresionado en la batalla de Solferino,durante la segunda guerra de independencia italiana en 1859, que fue entonces cuando levantó los hospitales de campaña convenciendo a los ciudadanos para que atendiesen a todos los heridos sin mirar de qué bando eran.

    http://franciscojaviertostado.com/2013/10/11/henri-dunant-el-promotor-de-la-cruz-roja/#more-3349

    Un saludo.

    Me gusta

  2. Se podía adivinar que en la entrada anterior, en la que se resolvieron los retos que planteabas, estabas anunciando otra, ésta, puesto que nos faltaba una de esas pinturas que nos invitas a “paladear” y que nos dejan boquiabiertos. Teníamos actriz, libro, película/serie e incluso sinfonía, pero no había cuadro, ni por supuesto ninguna alusión médica.
    Lo que no me esperaba es que fuera un ardid para introducirnos en la época y el contexto del que nos descubres ahora, pintado nada menos que por un general napoleónico.
    Me divierte superar retos y jugar. Y aún más al ver que tú también te diviertes, primero viéndonos y luego sorprendiéndonos. Que no decaiga, por favor. Un abrazo.

    Me gusta

    • La verdad, amigo mío, es que mi motivo principal para tener un blog siempre ha sido el de divertirme haciendo lo que más me gusta (leer y escribir). 🙂 Fuera del blog leo por afición y por profesión. Para el blog la lectura tiene una aplicación, investigar… Pero investigar por investigar, la mayoría de las veces sin pretender nada más (aunque, en ocasiones, algunas de esas investigaciones se han convertido en artículo de revista). Pero escribir, nunca me ha gustado escribir para mí solo. Intento transmitir mi interés a otros…
      Con este blog, el divertirme ha alcanzado, gracias a vosotros, los que me regaláis vuestra grata presencia y vuestras palabras inteligentes y amables, en algo todavía más placentero. Ahora pienso en vosotros, para divertirnos juntos… A veces se consigue más, otras menos. Pero, ciertamente, os habéis convertido en mi principal estímulo. Y disfruto mucho con ello.

      Muchísimas gracias, tú Lisa, yo Conda, por todo, por tanto…
      Un abrazo fuerte.

      Me gusta

  3. Literatura, pintura, medicina… Tres en uno en delicioso aderezo. ¿Se puede pedir más? Magnífica lección de tanto maestro. ¡Cuánto aprendo con vosotros!
    Gracias

    Me gusta

  4. Hola:
    Muy interesante blog, y en especial esta entrada.
    Sólo para precisar, Dominique Jean Larrey aparece en este cuadro de Lejeune vendando al general Morand, a quien una descarga de mosquete le fracturó la mandíbula.

    Felicidades y un saludo.

    Me gusta

    • Muchas gracias por la precisión, Óscar. No sabía que el paciente era el general Morand. Larrey es una de las figuras que más admiro en la Historia de la Medicina, como cirujano y como persona.
      Bienvenido a este blog, en el que espero ser merecedor de su grata presencia con frecuencia.
      Un cordial saludo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: