Misere mei, Deus

Herman Henstenburgh ~ Vanitas Still-life, ca. 1700

Herman Henstenburgh (1667-1726). “Vanitas” con naturaleza muerta (c.1700)

Estoy preparando una nueva entrada en torno a la gigantesca figura de Toulouse-Lautrec (un gigante del arte, efectivamente, aunque haga uso de la paradoja en contraste con su corta estatura), sobre un tema -en mi opinión- poco tratado en la literatura sobre el pintor de la noche parisina. Pero necesito documentarme bien, eso requiere tiempo, y tiempo es lo que me falta, sobre todo en una semana como la que empieza, repleta de actos extraordinarios a los que he de asistir e, incluso, algún viaje que debo realizar sin falta. Aún así, espero poder hacerla pública a finales de semana, si Dios quiere.

Pero estamos en noviembre, y de forma inevitable, durante este mes, siempre me detengo más que de costumbre a reflexionar sobre la muerte. Yo creo, con Benedetti, que “…después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida”. No le temo, y como la sensual Marlene Dietrich proclamo: “¿Miedo a la muerte? Uno debe tenerle a la vida, no a la muerte.” Aunque, apropiándome del sentido del humor de Woody Allen añado: “No temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda.” En cualquier caso, seguro de que llegará, no la veo negra, como tantas veces se la ha pintado… Se apagarán las velas y se marchitarán las flores, sí; pero yo la veo con todos los colores de esta Vanitas que realizó el holandés Herman Henstenburgh, en la mitad de su vida, allá por el año 1700.

No le tengo miedo a la muerte, pero si respeto, y entono en silencio esta noche el Miserere de Allegri.

Anuncios

    • Me alegra Elena, que, como a mí, esta “Vanitas” tan colorida y “alegre” te inspire “pensamientos positivos”. 😉
      Sé muy poco de su original autor, pero dicen que él, su maestro y su hijo, fueron grandes estudiosos de la Historia Natural, llegando a ser sus trabajos de gran interés científico.
      Muchas gracias por tu amable comentario y por tu grata presencia. ¡Un saludo muy vivo!

      Me gusta

    • Casi todo tiene su momento y su lugar, Francisco Javier, que hacen imborrable su huella en la memoria…
      Aprovecho la ocasión para felicitarte por ese más de un millar de seguidores en facebook, entre los que, modestamente, me icluyo.
      Y muchas gracias por tu paricipación en este blog, tan constante como apreciada.
      ¡Un abrazo!

      Me gusta

  1. Suscribo el comentario de de Elena Fernández del Valle.
    Querido amigo, a pesar de mi familiaridad con tantas obras de arte, desconocía estas y a este pintor, mejor no, el pintor era un nombre más que se me cruzó hace más de un año pero al que no le dí mayor importancia. Me ha sorprendido esta obra porque pese a lo sombrío del tema que se trata en tantas otras similares, esta tiene una luminosidad “extraña” para el tema tratado: la calavera y el hueso largo ¿fémur, húmero? son claros, pulidos, ni grises ni amarillentos como en tantas vánitas…, pero sobre todo el colorido de las flores, tan vivas y alegres hacen un contraste tan extraño, que a pesar de la vela apagada, parece más que una vanitas, memento mori, una afirmación de la vida.
    Si no te importa, la añado a mi catálogo para una entrada que me trae de cráneo, la retomo y la dejo durante meses dadas las ramificaciones que va teniendo.

    Me gusta

    • Y yo suscribo contigo, querida Hesperetusa, el comentario de Elena… Prefiero (para mí) esta visión colorista de la la muerte, antes que otras más oscuras; aunque -como representación artística- no dejen de ser también muy hermosas.
      El hueso es el fémur, que nos muestra su cabeza (parte de la epífisis) con su característica forma esférica (dos tercios de esfera, en realidad) que se une al hueso coxal para formar la articulación de la cadera. Como curiosidad, te diré, que su aspecto y color se parecen mucho más a los huesos que yo estudié que otros que he visto pintados.
      En cuanto a que añadas esta imagen a tu catálogo, no sólo no me importa, sino que será un honor para mí. Y confío en que sirva de estímulo para que esa entrada tuya vea la luz. Así mismo, aprovecho para decirte que existe otro cuadro parecido, del mismo autor (aunque a mí me gusta más él que vemos en esta entrada) en The Metropolitan Museum of Art (NY)… de donde te dejo el siguiente enlace…
      http://www.metmuseum.org/search-results?ft=Herman+Henstenburgh&x=4&y=4

      Muchas gracias, amiga mía, y un colorido y alegre abrazo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: