Venus en la consulta de Esculapio

A Visit to Aesculapius 1880 by Sir Edward Poynter 1836-1919

Sir Edward Poynter (1836-1919). A Visit to Aesculapius (1880)
Tate Collection

Siendo ella diosa tan principal, la hermosa Venus no puede ser atendida por otro médico que no sea un dios como ella misma, el dios de la Medicina –Esculapio para los romanos, Asclepio para los griegos- incluso para una afección tan banal y leve como una espina clavada en su delicado pie.

Así nos la muestra el británico Sir Edward John Poynter en este cuadro, donde la diosa aparece acompañada, como es habitual, por las Tres Gracias, visitando a Esculapio en su peculiar consulta, en un jardín, al aire libre.

Más información sobre este cuadro se puede encontrar en el siguiente enlace:

A Visit to Aesculapius

  1. ¡Qué delicada es mi niña! Le digo a mi hija en plan irónico cuando se queja por algo sin importancia ( que, por cierto, es pocas veces). Desde ahora le diré: ¡ Qué delicada es mi Venus!

    Pero lo que más me llama la atención de esta pintura son los pájaros…

    No dejo de aprender contigo: es una gozada.

    Un abrazo y mil gracias por compartir.

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    • Jajajaja… Es que ella, realmente, es una Venus (por guapa).
      Respecto a esas palomas que te llaman la atención, son atributos de Venus, como el perro lo es de Asclepio… el artista lo sabía y por eso los pinta.
      Gracias por estar aquí, Laura. ¡Un abrazo alado para ti!

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  2. Jenófanes de Colofón escribió que los dioses se parecían al pueblo que los adoraba, que los tracios pintaban a sus dioses pelirrojos y de ojos azules…
    Es una contradicción que una diosa que es inmortal y eternamente joven, tenga que ir la médico por estar enferma o herida. Los griegos que tuvieron los dioses más antropomórficos no pudieron evitar no sólo darles todas las debilidades humanas, sino también pequeños accidentes o incluso ser heridos en la batalla, como cuando Afrodita se mete en una batalla de la Iliada contra Diomedes y éste la hiere, eso sí, la diosa no tiene sangre, algo que queda contradicho por Ovidio cuando en la historia de Adonis la diosa se pincha con una rosa blanca y esta se tiñe de rojo…, sí al final por muy inmortales que fueran también tenían que ir al médico.

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    • Tan humanos eran aquellos dioses griegos y romanos, que no me extrañaría a mí, querida Hesperetusa, que los “centros de salud” del Olimpo y del Párnaso estuvieran tan masificados como los nuestros de ahora…😉
      ¡Cuánto agradezco, amiga mía, estos comentarios tuyos tan instructivos y didácticos como simpáticos! Y esta vez te agradezco especialmente la cita de Jenofonte de Colofón, porque la conocía pero no sabía el nombre de su autor, y el detalle de la sangre de Venus tiñendo de rojo una rosa blanca… es precioso y muy poético.
      Gracias Hesperetusa, una vez más. Tus palabras son tan agradables como un soplo de brisa fresca en medio de este calor estival que estamos pasando.

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