Matisse y los médicos

Henri_Matisse_Self-Portrait_in_a_Striped_T-shirt_(1906)

Henri Matisse (1869-1954). Autorretrato con una camiseta de rayas (1906)
Óleo sobre lienzo, 46 x 55 cm.
(c) Statens Museum for Kunst. Copenhague

Matisse no se fiaba demasiado de los médicos. Al menos de algunos médicos…

El 6 de enero de 1941 escribía a su amigo Charles Camoin, desde una clínica de Niza:

“He visto a la enfermera de la que me hablas, y ha jugado un feliz -¡muy feliz!- y determinante papel en mi aventura […]. En lugar de hacerme operar por los médicos de aquí, de los cuales no me fío, he decidido librarme de ellos y salgo mañana por la noche hacia Lyon para someterme, casi con seguridad, a la operación que no es peligrosa. […] Te tendré al corriente de lo que me pase, ya sea bueno o malo.”(1)

Cuatro días después, el 10 de enero, ya en Lyon, su carta era para Pierre Bonnard:

“Me he escapado de las manos de los médicos de Niza. […] Estoy rodeado de médicos simpáticos, con un humor excelente, que me han presentado la intervención necesaria como algo muy sencillo, sin peligro real, dado mi buen estado físico. Me he resignado a la operación y quisiera que ya hubiese pasado. Nunca había creído que sería capaz, en un momento así, de tanta serenidad.”(2)

A Matisse, que acababa de cumplir 71 años, le extirparon un cáncer intestinal. El postoperatorio cursó con complicaciones, y como secuela le quedó una debilidad abdominal que le obligaba a trabajar sentado en una silla de ruedas. Él, que había comenzado a pintar durante la convalecencia de una operación de apendicitis, modificaría ahora su estilo por la minusvalía que le causaba las secuelas de su intervención quirúrgica; pero continuaría pintando prácticamente hasta su muerte, cuando estaba a punto de cumplir los 85 años de edad.

Referencias bibliográficas:

(1) Matisse, Henri (2010): Escritos y consideraciones sobre el arte. Madrid, Paidós: 292.

(2) Ibid.: 292-293.

Anuncios

  1. Debo decir, amigo mío, que a día de hoy me seduce poco la pintura de Matisse -seguro que por falta de un guía apropiado que me haga vivir sus entresijos – , salvo algunas obras concretas (como la “Odalisca” del 1923 o ” La familia del pintor” del 1911, por ejemplo).

    Sin embargo estoy enganchada a tu blog, que me alimenta tanto y se ha hecho un lugar habitual donde me siento cómoda.

    La serenata para cuerda ha sido un verdadero placer.

    Gracias por compartir.

    Un abrazo.

    Me gusta

    • Y yo debo confesarte, mi querida Laura, que no me gusta Matisse (iba a decir no me gusta demasiado, para no ser tan tajante, pero no sería cierto)… Creo que el arte, en general, nos ofrece la posibilidad de elegir en libertad, y cada uno es muy libre de que un determinado artista -o dicho con mayor propiedad, su obra- le guste o no le guste… En cambio Dvorak me apasiona…
      Pero ¿sabes? me alegra que Matisse haya dado pie a este comentario tuyo que me hace ver como coinciden nuestros gustos una vez más. Nada más que por eso aprecio algo más al artista… 😉
      Un beso, amiga.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: