Góngora retratado por Velázquez

Diego_Rodríguez_de_Silva_y_Velázquez_-_Luis_de_Góngora_y_Argote_-_Google_Art_Project

No es mi costumbre copiar literalmente textos de otros autores, más allá de algunas citas a las que procuro adjuntar su correspondiente referencia bibliográfica. Pero no es ésta la primera ni será la última vez que lo haga, ni tengo ningún reparo en hacerlo cuando pienso que Internet puede ayudar a la difusión de esos textos que encuentro en libros o revistas, no siempre de fácil acceso. Y además aprendo… Esto es lo que ocurre con el texto de mi admirado Dr. Pedro Gargantilla, que transcribo a continuación:

“En 1622, Francisco Pacheco, suegro y maestro de Diego Velázquez, estaba realizando un libro con una colección de retratos de personajes ilustres (“Libro de descripción de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones”) por lo que, aprovechando un viaje de su yerno a Madrid, le pidió que retratase a Luis de Góngora. En ese momento, el poeta cordobés ya había publicado sus poemas “Soledades”, “Fábula de Polifemo” y “Galatea”, y disfrutaba de un gran éxito social.

El cuadro del pintor sevillano es mucho más que un retrato, ya que nos adentra en el carácter del escritor. Se nos muestra a Góngora en posición de tres cuartos y recortado sobre un fondo neutro, como si se tratara de una escultura, obteniendo con ello un increíble efecto volumétrico de la cabeza. El escritor tiene un gesto adusto, mirada triste, nariz aguileña y ligero prognatismo. En la frente podemos observar un abultamiento, que parece corresponder a un quiste epidérmico, y en la sien derecha hay una lesión pigmentada, bien definida y levemente sobreelevada, que se corresponde con una queratosis seborreica.

Cuando Velázquez pintó este cuadro tenía tan sólo 23 años de edad y dejó una impronta imborrable en la corte, hasta el punto que, en el verano de 1623, el conde-duque de Olivares le llamó para que ocupase una plaza de Pintor del Rey vacante tras el fallecimiento de Rodrigo de Villandrando. En 1624, Velázquez cambiará radicalmente el concepto pictórico del retrato: hasta ese momento, se representaba al retratado con una pose rígida, con trajes de lujos y fondos majestuosos; el sevillano optará por transmitir la personalidad y el carácter del retratado.”

La imagen está tomada de Wikipedia.

Referencia bibliográfica:

Gargantilla P. Pinceladas médicas. Luis de Góngora. Diego de Velázquez (1622). Boston, Museum of Fine Arts. Noticias Médicas. 2013; 47(3.992):15.

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  1. No me atrevo yo a responder afirmativamente a tu pregunta, Elena; aunque creo que no faltan razones para plantearla. Como sabes, melancolía es el término con el que se llamaba a la depresión desde la medicina hipocrática hasta el primer cuarto del siglo XVIII, cuando el británico Sir Richard Blackmore, en 1725, la rebautiza con ese nombre, depresión…
    Hipócrates, en uno de sus aforismos dice: “Si el miedo y la tristeza se prolongan, es melancolía.” No sé si Góngora tenía miedo, pero triste parece ¿verdad?
    Jamás llegaremos a saber con certeza si Luis de Góngora fue un depresivo… pero eso no impide que intentemos profundizar más en el conocimiento de su vida y su obra; algo que, hasta ahora, sinceramente, nunca me había apetecido.
    Muchas gracias por estar aquí… para mí es un auténtico placer.
    ¡Un abrazo!

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