Louis Armstrong: el cantante que encontró la voz cuando el trompetista se partió el músculo orbicular de la boca

Louis Armstrong2

Louis Armstrong (1901-1971)

Es posible que nunca hubiéramos disfrutado de canciones como Hello Dolly!, When the Saints Go Marching In, o la maravillosa What a Wonderful World, en la peculiar voz grave de Louis Armstrong, si a mediados de los años treinta del siglo pasado, el trompetista no hubiese sufrido la dolorosa ruptura del músculo orbicular de la boca a consecuencia de la fuerza con la que apretaba la embocadura de su instrumento.

Armstrong tuvo que dejar de tocar la trompeta durante un año; y, aunque luego corrigió su forma de tocarla, desde entonces se vio obligado a evitar anteriores excesos  intercalando la voz con la trompeta en sus actuaciones.

En 1982, un médico español, el Dr. Planas, dio el nombre de “Síndrome de Satchmo” a la ruptura del músculo orbicular de la boca en trompetistas (aunque puede producirse también en intérpretes de otros instrumentos de viento). “Satchmo“* era el apodo con el que se conocía a Louis Armstrong, y en su honor llamó así al síndrome el Dr. Planas.

*El apodo “Satchmo” es una abreviatura de “sacthelmouth” (“boca de bolsa”) y lo usó por vez primera, en 1932, Percy Brooks, editor de la revista Melody Maker.

Referencias:

  1. Planas J. Rupture of the orbicularis oris in trumpet players (Satchmo’s syndrome). Plast Reconstr Surg 1982;69:690-3
  2. Planas J. Further experience with rupture of the orbicularis oris in trumpet players. Plast Reconstr Surg 1988;81:975-81

Agradecimiento:

La primera noticia de esta patología de Louis Armstrong me la dio una querida ex-alumna, María Sánchez del Solar, de quien estoy seguro que será tan excelente médico como músico ya es… Gracias María.

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  1. Poco a poco, voy aprendiendo de ti un montón de cosas… Es un lujo leer lo que escribes y un auténtico placer. Mil gracias.

    Muchas veces, debido a algo inesperado o negativo en principio, la vida cambia de rumbo y es para bien. Es curioso. Por eso acostumbro a aferrarme a la esperanza cuando algo se tuerce.

    Me gusta Louis Armstrong, uno de esos seres “tocados por la mano divina” que no morirá nunca por muchos años que pasen. La canción de “What a Wonderful World” la cantamos en el colegio con los niños de diez años, y realmente la disfrutan.

    Un abrazo, Paco.

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  2. Muchas gracias Laura. El placer es mío, por gozar constantemente del placer de tu presencia.
    Estoy completamente de acuerdo contigo en lo de aferrarse a la esperanza cuando las cosas se tuercen… ya he comprobado, con frecuencia, como se cumple el refrán: “No hay mal que por bien no venga”.
    Comparto contigo, también, el gusto por Louis Armstrong. Y me encantaría escuchar a esos niños de diez años cantando esta estupenda canción.

    Gracias Laura, querida amiga. Un beso.

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