El abuelo médico de las Anguissola

Lucía Anguissola (c.1538-c.1565). Retrato de Pietro M. Ponzoneo Retrato de Pietro Manna, médico de Cremona (1557)Óleo sobre lienzo. 96 x 76 cm.Museo del Prado. Madrid

Lucía Anguissola (c.1538-c.1565). Retrato de Pietro M. Ponzone
o Retrato de Pietro Manna, médico de Cremona (1557)
Óleo sobre lienzo. 96 x 76 cm.
Museo del Prado. Madrid

“Caso singularísimo en la historia de la pintura es el de las hermanas cremonesas  SofonisbaElenaLuciaEuropa y Ana Maria Anguissola, todas pintoras retratistas muy precoces.”(1) Así empieza Ricardo Topolansky su comentario sobre el cuadro que da inicio a esta entrada, el que nos muestra al abuelo médico de las Anguissola. El artífice de ese hecho tan poco común, posiblemente único, a mediados del siglo XVI, fue el padre de las niñas, Amilcare, un caballero de la baja nobleza de Cremona, en la Lombardía italiana, con más cultura que recursos económicos, aficionado a la historia antigua -especialmente a la cartaginesa, por su propio nombre y por los que dio a su hijo Asdrubal y a su hija Sofonisba, la mayor y la que llegaría a ser la más famosa(2)- y apasionado por el arte; que se empeñó en que sus hijas recibieran una formación muy superior a la que por entonces era habitual no sólo para las mujeres (cosa que resultaba absolutamente extraordinaria) sino incluso para los hombres; orientándolas especialmente hacia la pintura (en una época en la que, como profesión, era impensable que una mujer fuese pintora) con sorprendentes resultados.

De Lucía, la tercera hija de Amilcare Anguissola y Bianca Ponzone, la autora del cuadro, se sabe muy poco. No hay certeza sobre el año de su nacimiento, que unos sitúan en 1536, otros en 1540, y la mayoría en torno a 1538. Tampoco se sabe cuando murió. Se cree que pudo ser en 1565; nunca después de 1568. Lo único cierto es que falleció muy joven, con veintitantos años, al contrario que su hermana Sofonisba, que alcanzaría los noventa y dos o noventa y tres años de edad. Su temprana muerte es la causa de que la obra pictórica de Lucia Anguissola -retratos familiares en su mayor parte- sea escasa. Escasa, pero de una calidad encomiable para una pintora que era prácticamente una niña. Y, entre sus retratos, destaca de manera especial éste de su abuelo médico.

El cuadro es propiedad del Museo del Prado, donde se encuentra catalogado con el título de “Pietro Manna, médico de Cremona”, aunque el nombre del abuelo materno de las Anguissola era Pietro Maria (o Pietro Martire -según algunos- por el santo veronésPonzone. La profesión del abuelo queda patente mediante su símbolo, el bastón de Esculapio, el bastón con la serpiente enrollada que sujeta en su mano izquierda. Pero, también, por los dos gruesos volúmenes depositados sobre la mesa, a su derecha, como muestra de sus grandes conocimientos, y por la toga con cuello de martas que viste, indicativa de su alto rango. Pero llama la atención, en este retrato de más de medio cuerpo en el que el abuelo aparece dignamente sentado, el que con una escasa paleta de colores Lucía, como era característica común de las hermanas en los retratos de su familia, dota al cuadro de una especial sensibilidad y -podríamos decir- de vida, evitando el carácter formal, a veces severo, de muchos retratos, con pequeños detalles como ese hombro algo más levantado o, sobre todo, el simpático gesto de la cara arqueando la ceja izquierda. La doctora Olga Marqués Serrano, dermatóloga, en su libro La piel en la pintura (que es, en si mismo, una auténtica obra de arte), en el que realiza un amplio repaso a las enfermedades y trastornos relacionados con su especialidad en la historia de la pintura, nos hace notar que el doctor Ponzone presentaba “…una alopecia androgenética grado V, también llamada calvicie hipocrática o en herradura, en la que la afectación de la región fronto-cervical es total.”(3)

Lucia firmó su cuadro en el brazo izquierdo del sillón donde se sienta su abuelo. Lo hizo como hija de Amilcare, “adolescens“. Vasari, que lo vio, alaba este cuadro en Las vidas… Tras el fallecimiento de la joven pintora, Amilcare se lo envió a su hermana, a España; donde, con el tiempo, pasaría a formar parte de la colección real.

NOTAS

(1) TOPOLANSKY, Ricardo (2006): “Lucía Anguissola. Retrato del Dr. Pietro María de Cremona. Museo del Prado”. Pescando en Internet, 225 [Disponible en: http://www.sguruguay.org/documentos/pescando/Pescando225.pdf; consultado el 13 de noviembre de 2011].

(2) Sofonisba Anguissola (c.1532-1625) fue una magnífica pintora que, aunque con cierta fama en su época, no pudo ejercer libremente el oficio -la mayor parte de su larga vida- por su condición de mujer. Por eso mismo, muchos de sus cuadros no están firmados y, durante mucho tiempo, fueron atribuidos a pintores de la Corte española, como Alonso Sánchez Coello, entre otros. Sólo recientemente se ha reconocido que ella fue la autora de esas obras. A España llegó cuando tenía veintisiete años, a finales de 1559, por recomendación del Duque de Alba a Felipe II, como dama de compañía -que era un puesto más importante que el de pintor- de la nueva reina Isabel de Valois, tercera esposa del Rey. Todo indica que Sofonisba se ganó enseguida la estima y confianza de la joven y bella Isabel, y del mismo Felipe II a través de su esposa. Tanto que, tras la muerte de ésta, el Rey le pidió que se quedara en la Corte para hacerse cargo de la educación de las infantas, Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela. Posteriormente, regresaría a Italia… Por otra parte, el nombre de Sofonisba rememora a la hija del general cartaginés Asdrúbal Giscón, que prefirió envenenarse antes que caer cautiva de Escipión.

(3) MARQUÉS SERRANO, Olga (2009): La piel en la pintura. Madrid, Reprofot: 183.

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  1. Sofonisba Anguissola es una pintora a la que en los últimos tiempos se está poniendo en el lugar que merece. Y también tuvo una vida bastante interesante ya que tuvo suerte en aquella época de ser longeva. Buena parte de los retratos de la familia de Felipe II que se atribuían a otros pintores parecen ser de ella.

    Como mujer no tuvo acceso a los estudios más académicos, aunque aún no existían las Academias que nacerían el el siglo XVII en Francia y no pudo ni pintar desnudos, ni estudiarlos,como mujer los tenía prohibidos, ni realizar lo que se consideraba la más alta jerarquía de la pintura, la llamada pintura de Historia, que eran las grandes composiciones religiosas y mitológicas. Tuvo que dedicarse al retrato que era considerado un género menor…, y más privado.

    También en los últimos tiempos se le atribuye un retrato que antes estaba atribuido a El Greco La dama del armiño. Un retrato beillisimo, que podría ser de Catalina Micaela la hija menor de Felipe II. Si esto es así, está claro que que en esta princesa, a diferencia de su hermana Isabel Clara Eugenia, influyeron más los genes Valois-Medicis, que los Habsburgo.

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  2. Espero que me aceptes aquéllo de “nunca es tarde si la dicha es buena”, Hesperetusa. Hoy he vuelto a consultar esta entrada y acabo de descubrir tu comentario, que se había quedado sin respuesta.

    Nada tengo que añadir al merecido homenaje que haces a Sofonisba.

    Pero reitero mis disculpas y agradezco de corazón tu constante presencia.
    Un cordial saludo.

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